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Tras la publicación de mi primer libro, El acoso moral, la violencia perversa
cotidiana, en septiembre de 1998, ha nacido en los medios de comunicación y en el
mundo laboral, el concepto de acoso moral, y ahora nadie más pone en duda la
realidad de este fenómeno.
El 17 de enero de 2002 entra en vigor en Francia la ley de modernización
social, y según el artículo L122.49 al 51 del código del trabajo, sanciona las
actuaciones repetidas que tienen por objeto o por efecto una degradación de las
condiciones de trabajo susceptible de dañar los derechos y la dignidad del trabajador,
de alterar su salud física o mental o de comprometer su futuro profesional. Esta ley ha
sido modificada le 4 de enero de 2003.
Se reconocía así la función patógena de algunas situaciones en el trabajo
pudiendo ser el origen de trastornos psíquicos porque todas las especialidades están
de acuerdo de ahora en adelante por reconocer, que en el mundo de la empresa
engendra un sufrimiento y una violencia creciente.
Pero, tras unos juicios que han sido celebrados desde la publicación de la
ley, algunos trabajadores han sido decepcionados porque esperaban ser mejor
comprendidos y algunos responsables han sido acusados, por hechos anodinos, de
acoso moral. Más que nunca hace falta ser exigente con la definición de acoso moral,
sin olvidar que se trata de una noción subjetiva que tiene en cuenta a la vez las
actuaciones malintencionadas de una persona o de un grupo de personas, y de sus
consecuencias sobre la salud y la dignidad de la víctima.
Igualmente, hace falta cuidar que la focalización excesiva sobre el
acosador y el acosado pero no conduzca a olvidar la violencia en el mundo del trabajo
la cual ha permitido el inicio de esta agresión. Lévi-Strauss habla, de la brujería, de la
eficacia simbólica: para que un hecho de brujería exista, hace falta un brujo, una
víctima, pero también una opinión colectiva que lo avale.
El acaso moral es solamente posible si el contexto lo permite.
Mientras el término acoso moral se expande en los medios de
comunicación y en los lugares de trabajo, tiende también a convertirse en un comodín
que abarca otros sufrimientos que no pertenecen al dominio del acoso moral, en el
sentido clínico del termino, pero que expresan un malestar general en el mundo laboral
que es importante analizar. Todo pasa como si, al enfocar sobre el acoso moral,
hubiésemos descubierto, al mismo tiempo otros sufrimientos hasta ahora escondidos y
que tienden ahora a enmascarar los verdaderos casos de acoso moral.
La ley prevé no solamente sanciones a los acosadores sino que obliga
igualmente a las empresas a elaborar planes de prevención:
“ Es el jefe de la empresa quien tiene que tomar todas las disposiciones
necesarias para prevenir estas actuaciones”, pero pocos están decididos a cambiar
sus métodos de management (de gestión) mientras los resultados son buenos.
Simplemente hay que lamentar que la ley no prevea, las diferentes etapas
de mediación como es el caso de Bélgica o de Quebec.
Es imposible que no haya individuos perversos y destructivos en las
empresas pero, en caso de agresión, hace falta una intervención rápida y además
anticipar porque cuando se toma conciencia de un caso, es demasiado tarde para la
víctima quien tiene mucha falta de atención médica y psicoterapéutica, al igual que es
demasiado tarde para la empresa que tendrá que hace frente a los problemas
judiciales. Hace falta intervenir cuando se habla simplemente de un problema y no de
una agresión. Se trata entonces de prevención y de management (de gestión) más
que de mediación.
Una prevención eficaz debe tratar diferentes factores, tanto al nivel de
personas como de métodos de management (de gestión) y de los contextos que
favorecen el inicio del acoso. Generalmente, la prevención del acoso moral debe
inscribirse en la prevención de riesgos laborales, porque la salud en el trabajo,
incluyendo la salud psíquica, es un derecho fundamental del trabajador.
En Francia algunas grandes empresas o administraciones han empezado a
desarrollar con éxito los trámites de prevención y a iniciar las células de mediación.
Solo queda pensar que sino se replantea la nueva organización del trabajo, se corre
el riesgo de verse perpetuado el sufrimiento en el trabajo.
Veamos lo que la aparición de este concepto nuevo ha cambiado para los
trabajadores franceses y cuales son las ventajas e inconvenientes de una ley
específica.
DEFINICIÓN DE ACOSO MORAL
El acoso consiste en una violencia insidiosa, fría, falsa, tan peligrosa que es
casi invisible. Se nutre de pequeños ataques repetidos, a menudo sin ningún testigo,
de vez en cuando no verbales, o ambiguos, porque sujetos una doble interpretación.
Cada ataque considerado por separado no es verdaderamente grave. Es el
efecto acumulativo de micros traumatismos frecuentes y repetidos, que constituye la
agresión.
El acoso moral en el trabajo se define como cualquier conducta abusiva
(gestos, palabras, comportamientos, actitudes...) que dañan por su repetición o su
sistematización, a la dignidad o a la integridad psíquica o física del empleado,
haciendo peligrar su puesto de trabajo o degradando el ambiente de trabajo.
Se trata de excluir a una persona de una comunidad quitándole poco a
poco su identidad, su papel, su función, su estatus, su imagen al desintegrarla
socialmente y anulándola simbólicamente.
Es una noción subjetiva, que tiene en cuenta a la vez las actuaciones
malintencionadas de una persona o grupo de personas, y de sus consecuencias sobre
la salud y la dignidad de la víctima. La definición dada por la ley se queda pues
imprecisa, de allí la importancia de las futuras jurisprudencias que van a aparecer.
Todos los medios son buenos para el acosador que apunta a la destrucción
de la persona en concreto, incluso hasta llegar a adoptar comportamientos
perjudiciales a los objetivos y a los intereses de la entidad.
Cuatro modelos de actuaciones hostiles:
- El aislamiento y el rechazo de la comunicación: volver a alguien
invisible: “yo soy transparente”
- Los daños a las condiciones de trabajo: retención de información,
sabotaje del PC
- Los daños a la dignidad: ataca a la reputación, rumores, denigración
- La violencia verbal, física o sexual
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Del más directo
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Al más sutil
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| Injuria, insultos verbales |
Contestación de las decisiones |
| Amenazas verbales, intimidaciones |
Retención de la información |
| Propósitos sexistas, racistas |
Rechazo a la comunicación |
| Gestos de connotación sexual |
Ordenador bloqueado, teléfono
cortado |
| Ridiculizar en público |
Rumores malintencionados,
maledicencia |
| Burlas sobre una invalidez o una
imperfección física |
Daños a la reputación |
| Ataque de creencias religiosas o
opiniones políticas |
Olvidos repetidos de informar acerca
de reuniones |
| Empujones o agresión física mínima |
Críticas injustificadas en relación con
el trabajo. |
A pesar de la ley, cuando el acoso empieza, desemboca a la exclusión de
la víctima y no del agresor.
LOS CONTEXTOS QUE LO FAVORECEN
Existe un desajuste entre las promesas de felicidad y de plenitud difundidos
por las empresas y la realidad en el terreno.
El estrés y la presión en el trabajo.
Sin duda alguna la evolución del trabajo aumenta las exigencias y aparta
cada vez más lo humano. Los nuevos métodos de management (de gestión) provocan
una sobre carga crónica de trabajo, agotan a los asalariados debido a las ordenes
contradictorias, cambios de estrategias, notas de servicio sistemático.... Se exige una
rentabilidad inmediata.
Se hace hincapié en los valores de excelencia que dan al individuo las
ilusiones de ser reconocido mediante el trabajo que realiza. Estamos en el mundo de
la eficiencia a toda costa, de la ausencia total de defectos, de la calidad absoluta para
los productos y para los humanos.
Esta presión permanente debilita a los trabajadores que corren el riesgo de
desviarse y de transformarse en verdugos o en víctimas. De este modo, las personas
pueden perder sus referencias, sus motivaciones y sus valores.
En el burn out (estar quemado) el primer signo es la deshumanización de la
relación con el otro.
La mala comunicación.
Las organizaciones exigen a las personas autónomas y responsables
aunque no les den los medios par adquirir la madurez.
Se practica el doble lenguaje, el lavado de cerebro
"Radio-moquette" (peloteo)
Muchas situaciones de acoso moral se podrían evitar si la gente hablara.
Hay una gran diferencia entre el discurso de los dirigentes de una empresa
en el cual se habla de diálogo, de participación, y la realidad en la práctica, donde no
vemos más que individualismo, y empleados de usar y tirar.
La mala organización
A menudo los puestos de trabajo están mal definidos, la definición de la
misión no esta elaborada.
Cada vez más la organización del trabajo se elaborada en las oficinas de
método o en los gabinetes de gestión.
El aislamiento de las personas
El acoso moral es una patología de la soledad.
Individualización de las tareas y dar cada vez más responsabilidad a las
personas. Jerarquía en red.
Desaparición de los colectivos y de las formas de solidaridad.
Cada uno se encuentra solo para reaccionar enfrente de las presiones
crecientes y a menudo contradictorias.
Los errores de management (de gestión).
Ya no nos preocupamos mas de las competencias técnicas de los
directivos, nada mas que de sus actitudes para dirigir a los subordinados. Muchos
gerentes son incompetentes no suficientemente formados. El management esta
centrado únicamente en la producción y no en la gestión de las relaciones humanas.
Hay un trabajo de educación y de formación a realizar a nivel de los
ejecutivos.
La inseguridad
Ya nadie esta seguro de su futuro profesional y los trabajadores viven con
la amenaza permanente de que van a ser despedidos de su puesto de trabajo si no
están a la altura.
La falta de reconocimiento y el respeto
A la gente no se le presta atención, ni es escuchada ni considerada. Hace
falta que el individuo sea reconocido por lo que hace. No se trata solamente de una
palmadita en la espalda.
Muchos trabajadores se quejan de que no se les respeta.
En una encuesta sobre la felicidad en el trabajo, se observaba que de 3
franceses, 2 trabajaban sin ganas. Muchos hablaban de desvalorización, de injusticia o
de sufrimiento.
Existe un desajuste entre las promesas de felicidad y de plenitud difundidos
por las empresas y la realidad en el terreno. Esto desencadena una desilusión de las
personas que están cansadas de tener que poner siempre buena cara que se adapte
a las circunstancias, sin que se considere la solidaridad colectiva.
La confusión posible entre calificación y competencia
Una calificación tiene normas, es un saber hacer que se puede evaluar y
exportar. La competencia incluye otras cosas como la relación entre los individuos. Es
un saber estar que es una noción subjetiva que abre la puesta a la discriminación y al
acoso.
El cinismo de algunos dirigentes: las empresas tóxicas
Los dirigentes corruptos (según un artículo en el Mundo de la Empresa)
están más preocupados por su éxito personal que por le futuro a largo plazo de su empresa. Los pulsos de poder entre los individuos sirven para en la organización del
trabajo.
Megalomanía de ciertos dirigentes protegidos por paracaídas dorados y
fuertes indemnizaciones.
La perversidad del sistema
Cada vez más se establecen modelos perversos de gestión puesto que se
seduce, se moviliza y se hacen promesas a las personas, y se sienten traicionadas.
No confundir con:
Mientras el término acoso moral se expande en los medios de
comunicación y en los lugares de trabajo, también tiende a convertirse en un comodín
que reúne otros sufrimientos que no pertenecen al dominio del acoso moral, en el
sentido clínico de la palabra, pero que expresan un malestar más generalizado del
mundo laboral que es importante analizar. Sólo se podrá realizar una prevención
eficaz si se es extremadamente cuidadoso en cuanto a la definición del término y a su
distinción de las otras formas de sufrimiento en el trabajo.
En efecto, todas las personas que afirman estar acosadas no lo están
obligatoriamente.
Algunas están confundidas de verdad porque sufren realmente en su lugar
de trabajo y no consiguen que se las escuchen, otras se aprovechan de la
mediatización de este concepto para intentar obtener una ventaja material o para
descalificar a alguien.
1) Otros sufrimientos en el trabajo
· El estrés
Es verdad que las condiciones del trabajo son cada vez más duras con una
intensificación y una optimización constante del trabajo (no hay tiempo que perder),
trabajo con carácter urgente, cambios de estrategia, todo lo cual engendra estrés. Sin
embargo, la finalidad consciente de estas estrategias no es destruir a los asalariados
sino, al contrario, volverlos más eficientes. En el estrés, al contrario de lo que pasa con
el acoso, no hay intencionalidad malévola. Si la gestión realizada en el estrés tiene
consecuencias desastrosas para la salud, es por un error, por una mala dosificación
(incluso si se intenta, gracias a unos seminarios de gestión del estrés, enseñar a los
ejecutivos a soportar mejor la presión en el trabajo). Lo hemos visto, el acoso moral
apunta específicamente a una persona. Esta violencia no es útil ni para la organización
ni para el buen funcionamiento de la empresa y lleva finalmente a unos resultados
contrarios.
· Los conflictos
También debemos distinguir entre el acoso y un conflicto en el cual se
formulan los reproches (de algún modo la guerra está declarada). Por desgracia, lo
humano se toma poco en consideración en las empresas, y los managers y ejecutivos
sólo se esfuerzan en gestionar los conflictos en caso de que puedan ocasionar un
perjuicio evidente a la empresa. Al contrario de lo que afirma Heinz Leyman para quien
el mobbing siempre es el resultado de un conflicto profesional mal resuelto, yo diría
que si hay acoso moral, es justamente porque ningún conflicto ha podido surgir. Las empresas temen la agitación social que podría dañar su imagen de marca y por eso
prefieren dejar que se instale una comunicación perversa con las manipulaciones que
engendra.
· Las obligaciones profesionales
El acoso es un abuso y no se le debe confundir con las decisiones legítimas
que se refieren a la organización del trabajo, como son los traslados o los cambios de
puesto de trabajo, cuando están conformes con el contrato de trabajo.
Del mismo modo, las críticas constructivas y las evaluaciones del trabajo
realizado, a la condición de que estén explicitadas y no utilizadas para represalias, no
constituyen un acoso. Sin embargo, muchos contratos de trabajo conllevan unas
cláusulas sobre objetivos a alcanzar, que mantienen una presión constante en el
asalariado y que pueden imponer la obligación para el firmante de tener éxito sin
considerar las consecuencias para su salud.
También existen personas incompetentes o de mala voluntad que se
sienten acosadas en cuanto se las regañe para intentar estimularlas. Los métodos de
management deben velar por el respeto de las susceptibilidades individuales y de las
personas.
También debemos diferenciar el acoso moral:
· del maltrato managerial
· de las malas condiciones del trabajo
· de la mala gestión de las personas
2) Las falsas alegaciones del acoso moral
Determinar la realidad del acoso moral necesita un conocimiento profundo
de las estructuras de personalidad para descubrir a las falsas víctimas.
· La esperanza de ganar el jackpot. La mitad de los asalariados que
denuncian ante la magistratura del trabajo al empresario por despido abusivo piden
daños y perjuicios por acoso moral.
· Otros asalariados encuentran con el concepto de acoso moral una
oportunidad para ajustar las cuentas a su jerarquía porque no están satisfechos con su
trabajo. Muchas veces son los mismos que intentan así obtener una ventaja material,
erigiéndose en víctima.
· Se encuentran también a individuos perversos que intentar dar la vuelta a
la situación para enmascarar mejor sus actuaciones y hacerse la víctima para
descalificar al otro.
· Los paranoicos que deliran con lo que se presenta en cualquier momento
encontraran aquí un soporte creíble a su sentimiento de persecución.
· Existen asalariados que tienen una hipersensibilidad que se acerca al
sentimiento de persecución: Son eternas víctimas que siempre se sienten agredidas,
en el registro de lo que los psiquiatras llaman la sensitividad.
Casos particulares de los acosados que se convierten en acosadores
Vengarse de una situación que ha sido arreglada por la organización.
Los pocos casos de falsas alegaciones de acoso moral que surgen no
deben hacernos olvidar a las verdaderas víctimas. En caso de duda, no hay que dejar
de pedir la opinión de un psiquiatra.
La prevención
Los procedimientos de acoso moral son tan destructores para la salud física
y psíquica de las personas que reaccionar sólo para sancionar es un fracaso. Hay que
intervenir de manera mucho más precoz, cuando se habla de un problema y no de una
agresión. Entonces, es importante elaborar políticas eficaces de prevención.
El interés de las empresas es realizar una prevención eficaz puesto que las
consecuencias económicas son graves:
-Para la persona acosada (disminución de los ingresos, gastos de
médico, de psicoterapeuta, de abogado...)
-Para la entidad (ausentismo, desmotivación de los otros
asalariados, pérdida de confianza, daño a la imagen de la empresa)
-Para el colectivo (gastos de salud a cargo de la SS,
hospitalizaciones, indemnizaciones de paro, jubilaciones anticipadas...)
La prevención de este nuevo riesgo profesional es responsabilidad de los
dirigentes pero concierne a todos los miembros de la entidad. Necesita un análisis
global del fenómeno así como la información y la mediación a todos los niveles. Claro
que si debemos insistir en la prevención, no se trata de desinteresarse por los casos
probados. Entonces, hay que prever unos procedimientos para tratar los casos de
acoso moral, respetando la dignidad de las personas, para evitar sufrimientos inútiles y
también una mediatización abusiva y una mala imagen para la empresa.
Los estudios realizados hasta ahora en Europa muestran que del 5 al 8 %
de los casos ocurren en las empresas u organizaciones. Ahora bien, se sabe que 9 de
10 casos de acoso moral se hubieran podido evitar si alguien hubiera intervenido
pronto. Entonces, hay que aprender a anticipar y localizar las primeras señales de
desacuerdo o de desgracia con el fin de disminuir estas cifras.
En muchos casos, sólo se trata al principio de un problema de management
(por ejemplo, se nombra en un puesto directivo a alguien que quizás tenga las
competencias técnicas pero no las cualidades humanas), o puede tratarse de un
problema de personas que se hubiera tenido que descubrir y desactivar.
Si no existe un perfil psicológico modelo de las víctimas, sin duda alguna
existen contextos profesionales donde los procedimientos de acoso moral pueden
desarrollarse más fácilmente. No se podrá conseguir que no existan individuos de
funcionamiento perverso. Entonces, se debe trabajar en los procesos colectivos con el
fin de mejorar el terreno y limitar así las situaciones que favorecen las desviaciones.
Cuando se buscan los orígenes de una conducta en un contexto profesional, se
encuentra un conjunto de disfuncionamientos o errores de personas, pero la entidad
siempre tiene su parte de responsabilidad.
1. Informar
La información debe dirigirse a todos los asalariados cualquiera que sea su
nivel jerárquico con el fin de descubrir más pronto los comportamientos patológicos.
También se debe informar a los asalariados de sus derechos y de los posibles
recursos. Esta información debe conseguir que cada uno se pregunte sobre sus
propios comportamientos con los demás, y también sobre los límites de lo que piensa
ser aceptable.
2. Formar
A los ejecutivos y particularmente a los principales managers para que
localicen las situaciones inestables que podrían degenerar en acoso moral.
Señalar unos indicadores de búsqueda (la violencia verbal, el aislamiento
de una persona, la falta de respeto entre personas...)
A los que intervinientes como interno en caso de acoso (equipo médicosocial,
DRH, jefes de personal)
3. Exponer claramente la ética de la empresa
- reglamento interno
- redacción de una carta social
Es interesante fusionar en un solo texto las disposiciones que se refieren al
acoso moral, al acoso sexual y a las descriminaciones como lo prevé el proyecto de
ley belga.
4. Tratar las situaciones de acoso moral
¿Qué hacer si se presenta un caso?
Distinguir entre lo que es acoso y lo que no lo es
¿Quién puede realizar una mediación interna?
Es preferible proponer gestiones en dos tiempos: primero, gestiones
informales y confidenciales con la ayuda del equipo médico-social o de una persona
de confianza; luego, si el problema no está resuelto, gestiones más formales que
implican a la jerarquía.
Hacer que los que intervienen conozcan los procedimientos para encontrar
lo más rápidamente posible una salida al sufrimiento de la víctima.
¿Quién se encarga de la víctima como interno? Papel del equipo médicosocial.
¿Qué hacer con los agresores? Papel del equipo directivo.
¿A quién dirigirse al exterior? Papel de los mediadores externos, de las
asociaciones.
Problema de los peritajes.
¿Cómo gestionar las consecuencias?
Conclusiones
La ley sobre el acoso moral con su obligación de prevención es por primera
vez el reconocimiento legal de la realidad y de la gravedad de la violencia psicológica.
Las medidas de prevención se refieren no solamente al aspecto inter-individual del
proceso sino también a lo que dicho proceso revela de la organización y de las
finalidades del trabajo.
Esta reflexión sobre el acoso moral en el trabajo debe llevar a que se tomen
en cuenta de manera más general los disfuncionamientos posibles de la organización
que pueden provocar una alteración de la salud física y sobre todo psíquica de los
asalariados.
Pero, más allá, unas cuestiones más generales se plantean: ¿Cómo
restablecer el respeto entre los individuos en el mundo del trabajo pero también en la
sociedad entera?
Megalomanía de ciertos dirigentes protegidos por paracaídas dorados y
fuertes indemnizaciones.
· La perversidad del sistema
Cada vez más se establecen modelos perversos de gestión puesto que se
seduce, se moviliza y se hacen promesas a las personas, y se sienten traicionadas.

FORO PROVINCIAL DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES Y SALUD LABORAL. 5ª sesión
Fuente: http://www.ual.es
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