|
«Me parece que la sociedad ya tiene muy asumido lo de la homosexualidad como para salir ahora criticando una ley» «Hay momentos en que los políticos están muy alejados de las preocupaciones reales de la gente de la calle»
Tras ocho años, Chamizo sigue alertando de nuevos problemas. La violencia escolar fue el tema de 2004. Y el Defensor del Pueblo, sacerdote, cuestiona la postura actual de la Iglesia.
¿Cómo ha sido el año 2004 para el Defensor del Pueblo Andaluz?
El 2004 tiene esa sensación de sabor agridulce, de cosas que se han ido resolviendo desde la oficina, de cosas que quedan pendientes. Casi siempre el nuevo año trae un nuevo deseo y un nuevo impulso. Pero el tiempo es una trampa porque los grandes problemas de fondo no acaban de resolverse. La desigualdad profunda y los grandes desequilibrios en el mundo siguen.
¿Qué ha sido lo peor?
Lo peor, las muertes de la inmigración. Las muertes de las pateras siguen siendo una constante con un peligro permanente de olvido por parte incluso de los propios ciudadanos porque ya nos instalamos en la costumbre. Ya parece habitual que muera la gente por intentar llegar aquí. Eso es lo peor.
¿Y lo mejor?
Lo mejor, tal vez sea el despertar de una conciencia social en el ámbito escolar sobre temas relacionados con violencia. Es verdad que para ello ha tenido que morir un chaval en el País Vasco, pero hay como una conciencia de todo lo que es violencia entre menores. Y eso puede servirnos para orientar el futuro.
Pero la violencia escolar no es algo nuevo...
Existe no sólo el bullyng, sino la violencia de niños contra profesores, de padres contra profesores, de la destrucción del centro escolar. Se está despertando una conciencia social que es positiva para ir desterrando todo esto.
¿Son más violentos los menores o es que nos hemos dado cuenta de ello ahora?
Hay más fenómenos de violencia dentro de la agresión contra los profesores. Estabamos habituados a la violencia entre iguales pero no a la falta de respeto o de considerar la autoridad del profesorado. Esto es nuevo.
¿Cree que hace falta dar a los niños más disciplina?
Hay muchos niños que están siendo educados sin límite de ningún tipo, que es un error educativo básico. Y, al no haber límite, los chavales no respetan ni la autoridad del padre ni la del profesor, ni de nadie. El problema no está tanto en la escuela como en la familia. Y la familia al mismo tiempo es la consecuencia de un modelo social donde tanto padre como madre tienen que echar muchas horas de trabajo para vivir dignamente. Esto es como un círculo concéntrico. Al final el problema son chavales que viven sin límites, que rompen la autoridad con los padres. Se dan muchos casos de maltrato de niños con los padres en familias normalizadas.
¿Le llegan muchas quejas de esas?
Ha habido varias y son indicadores. La educación sin límites trae esta consecuencia auspiciada también por los modelos televisivos, los videojuegos.
¿Qué es lo que podemos hacer para resolverlo?
Una de las cosas que hay que adaptar es el horario laboral al horario familiar tanto para hombres como para mujeres.
Pero eso es una utopía...
Ya lo sé, pero los niños no pueden estar en la guardería desde las ocho de la mañana a las ocho de la tarde. Porque ese niño será un problema antes o después. Las políticas de igualdad deben abrir el frente de la adaptación del trabajo a la vida familiar. Eso será un tema a largo plazo y sé que es difícil en una sociedad tan competitiva como la nuestra. También habría que ir cambiando la programación de la televisión.
Usted denunció hace tiempo la telebasura...
Si y algo está cambiando. Se perciben determinados cambios. Quizás también habría que revisar en profundidad el sistema educativo y humanizarlo.
El último informe de Cáritas hablaba de que hay alrededor de dos millones de pobres...
Que hay muchos pobres en Andalucía es evidente. Pero ese número parece excesivo. De cualquier manera, hay gente que vive en la pobreza todavía, pero mis datos hablan de veinte mil familias. Las políticas tienen que llegar hasta estos sectores y no podemos vivir al margen de situaciones de necesidad extrema.
Tras ocho años al frente de la oficina ¿han cambiado las quejas?
Por ejemplo, ahora tienen mucho más peso todos los temas relacionados con menores. Primero, porque la realidad es la que es, y en segundo lugar, desde que llevo el Defensor del Menor también. Pero es que cada día hay más temas reales relacionados con menores y adolescentes. Están dando lugar a cuestiones desconocidas porque no era frecuente que un niño de familia estructurada agreda a sus padres y se está dando.
Otro de los temas que llama la atención es el alto índice de embarazo que se produce en niñas menores de catorce años...
Eso son datos del SAS. Me parece que, con eso, se ve el descontrol que tienen a veces las propias adolescentes. Además, parece que cuanta más información se tiene, más errores comete la gente. Los números son preocupantes.
Las relaciones Iglesia-Estado han empeorado ¿Cuál es su valoración sobre eso?
Yo no sé a que viene. Yo creo que aquí hay un adelantarse por parte de la Iglesia a las negociaciones que tienen que haber en este año 2005. Pero un adelantamiento equívoco.
¿Por parte de la Iglesia?
Yo creo que sí. No me parecen de recibo estos ataques a la legislación que va aprobando el Gobierno. Especialmente me parece que la sociedad ya tiene muy asumido el tema de la homosexualidad como para salir ahora atacando una Ley que lo que hace es regular la vida de dos seres humanos del mismo sexo que deciden vivir en pareja.
¿Usted está a favor del matrimonio entre homosexuales?
Ni a favor ni en contra. Yo lo que digo es que me parece bien que haya igualdad entre la gente. Y no le veo tampoco ningún inconveniente a que dos personas unan sus vidas al margen del sexo. Ya estamos en el siglo XXI. Se le llame matrimonio o no. Por parte del Estado ha habido voces que también estaban fuera de juego que no tenían porqué atacar a la Iglesia porque, lo que sea, hay que arreglarlo dentro de un contexto de negociación.
¿Considera carca la postura actual de la Iglesia?
La Iglesia a ese nivel no está en un buen momento. El espíritu del Vaticano II se está perdiendo y nos estamos instalando casi en el Concilio de Trento.
¿Y su opinión sobre la adopción por parte de parejas de homosexuales?
Creo que la adopción es cuestión de perfiles aptos. Da igual que sean hombres o mujeres.
¿Qué le parece la polémica que se ha producido en el Parlamento con las leyes de impulso democrático?
No entro mucho porque tienen una pelea que yo no me entero. Creía que era por el tema económico y ahora resulta que es por la RTVA. Que se aclaren por favor.
¿Están muy lejos los políticos de la sociedad?
Hay momentos que están en la otra punta de las preocupaciones reales.
http://www.diariosur.es
3 de enero de 2005
|