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El directivo de Telefónica acusado de 'mobbing' niega su implicación en los hechos
El directivo de Telefónica en Barcelona acusado de practicar 'mobbing' o acoso laboral a un trabajador de la empresa negó hoy ante la Sala Polivalente de la Audiencia de Barcelona su implicación en los hechos.
Se trata del primer caso de acoso laboral que se juzga en España por la vía penal. En la primera sesión de la vista oral, el único acusado, Jorge A.L., gerente de Telefónica en la época en la que sucedieron los hechos, negó su implicación en los mismos.
El procesado se negó hoy a responder a las preguntas del abogado de la acusación particular y se limitó únicamente a contestar a las de su letrado, el fiscal y el abogado de la compañía. La acusación pide un año de cárcel por un delito contra el derecho de los trabajadores y renuncia a la multa de 6.000 euros que pedía de responsabilidad civil, mientras que defensa y Fiscalía solicitan la absolución.
El procesado, a preguntas del abogado de Telefónica, aseguró que conocía la existencia de la querella, pero negó "todos los hechos" y manifestó que la víctima, Manuel Paracuellos, tenía otro superior distinto, por lo que subrayó que él "no tenía nada que ver" en lo que le sucedió al denunciante.
SIN RESPONSABILIDADES.
Según su versión, Paracuellos "pidió por escrito un cambio laboral" y el departamento Recursos Humanos fue quien "se hizo cargo del asunto", por lo tanto, rechazó que él tuviera "competencias ni responsabilidades" en las actuaciones de presunto acoso laboral que denunció el trabajador.
Por su parte, la víctima --empleado de Telefóncia desde 1971-- explicó que, en diciembre de 2000, solicitó su inclusión en el convenio colectivo para gozar de las actualizaciones anuales del IPC y que, a partir de ese momento, su superior --entonces gerente y actualmente con el cargo de director-- le dejó sin trabajo efectivo.
Manuel Paracuellos afirmó que, un mes después de solicitar el cambio, recibió varios correos electrónicos en los que Jorge A.L. le informaba de cambios en sus funciones. Asimismo, señaló que, cuando volvió de vacaciones, se encontró con que habían cambiado su mesa de sitio y la habían colocado en medio de una sala, "en una zona de paso, con poca luz y sin conexión en el ordenador".
El trabajador, como consecuencia de esta situación, precisó tratamiento psiquiátrico y ha tenido que solicitar en diferentes ocasiones la baja laboral. En su declaración, la psiquiatra aseguró en el juicio que el hombre sufre "un transtorno adaptado reactivo" a la situación que estaba viviendo.
La acusación particular atribuye al acusado un delito de lesiones y otro contra el derecho de los trabajadores y, como alternativa, un delito de coacciones. El abogado decidió también incluir hoy como segunda alternativa un delito contra la integridad moral, razón por la que la defensa solicitó la suspensión de la vista para preparase su alegato final. El juicio finalizará el próximo viernes.
Fuente: http://www.europapress.es
Octubre 2005
Caso Telefónica
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