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La especialista francesa opina que los primeros síntomas de este fenómeno son difíciles de detectar.
Los libros de Marie France Hirigoyen sobre la violencia en la pareja y el acoso moral en el trabajo han tenido gran éxito en Francia e incluso han contribuido a impulsar leyes sobre estos asuntos. Las experiencias que le contaron sus pacientes le llevaron a denunciar estas prácticas. Ayer presentó en Bayona el libro El acoso moral en el trabajo en un acto patrocinado por la Fundación Manu Robles del sindicato ELA.
- ¿Cuáles son los sectores más afectados por el acoso moral en el lugar de trabajo?
- El sector más afectado en Francia y otros países es el médico social. Sobre todo en los hospitales, por las malas condiciones de trabajo. Hay mucho estrés porque es una profesión que exige implicarse mucho con los demás. Y hay una doble jerarquía, la administrativa y la jerarquía médica. Después están los sectores de la educación y de los medios de comunicación. Creo que en general, cuando la tarea que tiene que hacer cada uno está muy definida, en los talleres o en lugares de producción técnica, hay menos acoso. Lo que quiere decir para la prevención es que si queremos menos acoso, tendremos que definir precisamente cuál es el cometido que tiene que cumplir cada uno en el lugar de trabajo.
- ¿Acoso moral y 'mobbing' son lo mismo?
- Creo que el término acoso moral es mucho más interesante. Un acoso son pequeños ataques ocultos e insidiosos. Y es moral porque tiene un doble sentido: psicológico y de noción de bien y mal. El término mobbing fue inventado para designar el ataque de un grupo a una persona. Y el acoso no es siempre el ataque de un grupo a una persona, puede ser un ataque insidioso a distintas personas a las que se aísla. Prefiero el término acoso moral que mobbing, que es muy vago para mí.
- ¿La precariedad laboral puede influir para que aumente este fenómeno?
- Sí, con la precariedad aumenta el riesgo. La ley protege a los testigos pero no vemos a nadie testificar ante un juez para ayudar a su compañero porque hay miedo a perder el empleo.
- ¿Cuáles son los primeros síntomas de acoso en el trabajo?
- Son muy difíciles de localizar porque es algo muy progresivo. Hay distintos registros. Por un lado está el aislamiento y el rechazo de comunicación. Y también existe el ataque a las condiciones laborales. Se impide a la persona que realice su trabajo correctamente. Y por último está el registro del ataque a la dignidad y la humillación. Una sola de estas acciones no constituye acoso. Hace falta una repetición de un número de actos que cogidos por separado no representan nada pero cuya repetición en el tiempo se convierte en acoso.
- ¿Los acosadores tienen unas características definidas?
- En mi primer libro tomé como caricatura del acosador a un perverso narcisista. Son individuos que no tienen moral y no tienen escrúpulos para hacer sufrir al prójimo. Están muy interesados por el poder, son muy inteligentes ,porque cuanto más inteligente se es mejor se puede acosar. Y además han desarrollado su inteligencia al margen de su afectividad. No hay tanta gente de ésa y saben hacer proselitismo y llevar a los otros a actuar de ese modo. Pero en un mundo del trabajo cada vez más inquietante, podemos recurrir para defendernos ante el uso de procedimientos perversos. Ya sea porque estamos rivalizando con alguien y preferimos ponerle una cáscara de plátano bajo el zapato para salvar nuestro empleo o porque queremos ocultar algo que ha ocurrido. Hay un montón de circunstancias que pueden llevar a alguien que no está a la altura de su trabajo a usar procedimientos perversos.
- ¿Las empresas tienen su parte de responsabilidad para evitarlo?
- Sí, por eso la ley en Francia dice que los empresarios tienen que vigilar que no ocurran actos de acosos en el trabajo, es decir que las personas se respeten más.
- ¿Cree que la sociedad ha tomado conciencia del problema?
- Creo que la gestión cada vez está más loca. Sin embargo, las personas han tomado conciencia de que hay algo que no funciona. Me pregunto si será suficiente. No estoy convencida.
Fuente: http://servicios.diariovasco.com/
Octubre 2005
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