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"Las personas acosadas que, hasta ahora, sufrían en silencio han recuperado la esperanza, en la actualidad osan expresarse y denunciar las prácticas abusivas de las que son objeto. Nuevas reivindicaciones han estado en el origen de varios movimientos sociales importantes, pues los asalariados ya no aceptan las vejaciones y las conductas que atentan contra su dignidad. Exigen que se les respete."
"...el interés actual por este tema no se ha limitado a Francia, pues, en ocasiones distintas, también se ha reclamado a los gobiernos de otros países europeos que tomen cartas en el asunto. Todo parece indicar que pronto habrá un reglamento europeo que sancionará el acoso moral en el trabajo."
"Esta concienciación es muy positiva. Por eso considero que es imprescindible ser rigurososo a la hora de delimitar el término "acoso moral" para evitar confusiones ulteriores. La expresión tal como se concibe en el lenguaje corriente ha terminado por abarcar otro tipo de sufrimientos que tal vez no se refieran en el sentido clínico del término, al acoso moral, aunque expresan un malestar más general de las empresas, merecedor también de un análisis a profundidad. Hay que ubicar esta problemática en el seno de de otros formas de sufrimiento en el trabajo y, en particular, de los atentados contra la dignidad de los trabajadores.También hay que situar la violencia en el trabajo dentro de un contexto más amplio de violencia en nuestra sociedad, sea en las barriadas, las escuelas o las familias, ya que todas estas violencias interactúan entre ellas."
"Si, en primera instancia, me parecía importante nombrar en voz alta y clara dichas situaciones y reconocer el sufrimiento de los individuos, ahora ya nadie duda de la realidad del problema y hay que pasar concretamente a la acción. Actuar consiste, sin duda alguna, en ayudar a las víctimas a curarse y reparar el perjuicio que se les haya causado, pero también en tomar medidas para que dichos comportamientos cesen y sobre todo en modificar los contextos que pueden favorecerlos. No abordar el aspecto judicial equivaldría a permitir que dichas situaciones medren durante más tiempo. Es preciso que, sin que esperemos a que el número de víctimas sea demasiado importante, obliguemos a las empresas y a los poderes públicos a emprender políticas de prevención."
"En este libro ( El acoso moral en el trabajo Ed. Paidós, España, 2001.) me propongo, en primer lugar, redefinir el acoso moral, decir en qué consiste, en qué no y demarcar claramente las diferencias que lo distinguen de otros sufrimientos en el trabajo. Comentaré a continuación los resultados de mi encuesta. Veremos, a partir de las cifras, cómo estos comportamientos destructores tienen consecuencias particularmente graves sobre la salud de los asalariados, que conllevan períodos de absentismo laboral muy largos y, en ocasiones, la desinserción laboral y que, en definitiva, suponen una ralentización nada desdeñable de la productividad de las empresas. Analizaré con mayor detalle, en una tercera fase, los orígenes del acoso moral, los contextos que favorecen su aparición y la especificidad de este modelo de relaciones."
"Y por fin, en el último capítulo plantearé la posibilidad de actuar al respecto. Por más que sea necesaria una ley que recuerde las conductas prohibidas y nos responsabilice a todos de nuestra conducta respecto a los demás, ésta no podrá zanjar el asunto por sí sola. Es preciso, pues, que reaccionemos con mayor determinación y obliguemos a las empresas y a los poderes públicos a que emprendan políticas de prevención eficaces. A la vez incito a todas las instancias implicadas: directivos o asalariados a ser más responsables de sus actos, propongo un plan de prevención aplicable a todas las empresas y administraciones."
Lo que es acoso moral
Veamos qué es lo que lleva a una persona a acosar a otra y por qué medios puede conseguir desestabilizarla.
¿CÓMO SE LLEGA A ACOSAR A OTRO?
En el origen de los procedimientos de acoso, no se hallan hechos patentes explicativos, sino más bien un conjunto de sentimientos inconfesables.
El rechazo a la alteridad
El acoso moral suele comenzar por el rechazo de una diferencia. Eso se manifiesta mediante una conducta al límite de la discriminación: observaciones sexistas para desalentar a una mujer en un departamento de hombres, bromas soeces dirigidas a un homosexual... Sin duda se ha pasado de la discriminación al acoso moral, más sutil y más difícil de advertir, con el fin de evitar el riesgo de que le sancionen a uno. Cuando dicho rechazo surge de un grupo, es que le resulta difícil aceptar a alguien que piensa o actúa de modo distinto o que tiene espíritu crítico: "Lo que detestan del que piensa de otro modo no es tanto la opinión distinta que preconiza como su osadía, al querer juzgar por sí mismo, cosa que sin duda ellos no hacen jamás y de lo que en el fondo, tienen conciencia". (Schopenhauer, A. L'art de avoir toujours raison, Paris, Mille et une nuits, 1998. El arte de tener razón, Madrid, Edaf, 1996).
"Más allá de la manera de trabajar, existe una manera de ser, de vestirse, de hablar, de actuar, que es lo que hará que un grupo reconozca a una persona como "aceptable". Eso se suele relacionar con la noción de educación o de clase social. A veces presintiendo el peligro de la marginación, las vícitmas se las arreglan para limar sus diferencias o su originalidad y, como los camaleones, acaban fundiendose con el grupo."
"Las mismas empresas, como veremos en otro capítulo, tienen dificultades para soportar asalariados distintos o atípicos. Los procedimientos de acoso tienen como objetivo primordial el desequilibrio y la eliminación de los individuos que no son conformes al sistema. En épocas de mundialización, lo que pretendemos fabricar es lo idéntico, clones, robots interculturales e intercambiables. Para que el grupo sea homogéneo, se aplasta al que no está calibrado, se aniquila toda especificidad, sea de carácter, de comportamiento, de sexo o de raza... Formatear a los individuos es una manera de controlarlos. Deben estar sometidos para mejorar sus capacidades técnicas y la rentabilidad."
"De este formateo se encargan a menudo los mismos colegas, ya que las empresas, como todo grupo social, generan en su seno fuerzas de autocontrol, encargadas de marcarles el paso a los inconformistas, quienes deben aceptar quieran o no la lógica del grupo. El acoso moral es uno de los medios de imponer la lógica del grupo."
Fragmentos del libro El acoso moral en el trabajo de Marie-France Hirigoyen. Ed. Paidós, Madrid, 2001. Presentado por la autora en la Casa de Francia de la Ciudad de México en octubre 2001. Con el apoyo del CCC-IFAL a través de la Oficina del Libro.
Dr. Marie-France Hirigoyen y Victoire Bidegan, Oficina del Libro, CCC-IFAL

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