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El Refugio de Esjo

Violencia en las Aulas
Bullying

 
 

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN LAS AULAS?
Por Jesús Álvarez García, Ferrán Barri Vitero., Daniel Lucendo Serrano

 

LA VIOLENCIA EN LOS CENTROS ESCOLARES

No es un fenómeno nuevo en nuestros centros educativos, ni es la primera vez que ANPE se ha ocupado de este problema, siempre que lo hemos abordado lo hemos hecho con prudencia y sentido de la responsabilidad. En algunas ocasiones se nos ha tildado de “alarmistas y exagerados”, pero al margen de valoraciones subjetivas está la realidad de los hechos. Las páginas de los periódicos con demasiada frecuencia nos llaman la atención de los hechos más graves de esta realidad. Hace pocos días que un alumno se ha quitado la vida en Guipúzcoa, porque no ha podido soportar las agresiones de sus compañeros.

Nuestro Sindicato realizó el curso pasado una encuesta sobre este asunto en Madrid y en Andalucía y el resultado nos debe llevar a una valoración real de la situación: El 85 % de los profesores encuestados responden que hay situaciones de violencia en los centros educativos.

El profesorado encuestado ha respondido que los episodios de violencia se manifiestan sobre todo a través de:

• Agresiones verbales: 40,6%
• Agresiones psicológicas: 31,2%
• Agresiones Físicas: 21,7%
• Otras: 6,5%

En referencia a las causas de la conflictividad se contemplan
estas:

• Actitud de las familias: 23,9%
• Desprotección del Docente: 20,2%
• Crisis de Valores: 19,7%
• Influencia de los medios de comunicación: 19,7%
• Características de los alumnos: 13,1%
• Errores del Sistema Educativo o del profesorado: 9,4%
• Otros: 1,4%.

Al margen de estos datos que son reveladores de la situación, hay uno que es consecuencia de ellos y que es muy preocupante: un 63 % del profesorado responde que encuentra dificultades para impartir clases con normalidad, y un 23,4 % manifiesta que las encuentra “constantemente”.

Ante esta situación, a la que no procede añadir más detalles, pero que sabemos que está ahí con su cruda realidad, no podemos ni debemos, nadie que tenga responsabilidades en el Sistema Educativo, quedarnos cruzados de brazos esperando que un nuevo estudio nos diga que las cosas han empeorado. Debemos cerrar filas todos los implicados en la tarea educativa: Administraciones educativas, partidos políticos, sindicatos docentes, profesores, padres, responsables de los medios de comunicación, y también los alumnos y buscar soluciones que debe haberlas, que las hay, y ponerlas en práctica, a fin de mejorar el nivel de convivencia en los centros docentes que permita un ambiente académico propicio para la mejor formación de los alumnos y el trabajo de los profesores.

ANPE hace una propuesta de SOLUCIONES, que, llevadas a la práctica, podrían ayudar a resolver la situación en nuestros centros educativos.

SOLUCIONES AL PROBLEMA DE LA CONFLICTIVIDAD ESCOLAR

Desde la perspectiva de los profesores

• Unión de todo el profesorado, sin fisuras, desde Educación Infantil a Secundaria, en este tema. Realizar mentalización general.

• Confección de Reglamentos de Régimen Interno, operativos, prácticos, sencillos de difundir, consensuados entre toda la Comunidad Educativa.

• Revisión de los mismos en el comienzo de cada curso e incluirlos en la P.G.A. (Programación General de Aula).

• Realizar labores de prevención con informaciones concretas sobre los historiales y expedientes de alumnos conflictivos en casos de traslado a otro centro.

• Elaboración del Estatuto del Profesorado donde se recojan derechos y deberes y se dignifique la labor del profesor.

• Elaborar, en los centros, planes de prevención sobre conflictividad y violencia escolar.

• Creación del Comité de Conflictos, de intervención rápida, compuesto por el Jefe de Estudios y dos profesores.

• Implicación de todo el Claustro en caso de conflictos.

• Reforzar la autoridad en los centros siguiendo la escala: Profesor de aula - Jefe de Estudios - Director.

• Descenso de la ratio del aula, para evitar la excesiva heterogeneidad.

• Inclusión en la Programación General de Aula de campañas antiviolencia.

• Cursos de formación en horarios lectivos:

a) Autoestima y confianza.
b) Alumnos conflictivos. Prevención y
tratamiento.
c) Trabajo cooperativo.

Desde la perspectiva de los Alumnos

• Potenciar e intensificar la Educación en Valores.

• Inclusión en el Currículo del Plan de Acción Tutorial para trabajarlo en el aula.

• Revisión del Decreto de Derechos y Deberes de los Alumnos, buscando un equilibrio. Delimitación de alumnos conflictivos o violentos tanto verbal como física.

• Orientación personal de cada alumno en un ambiente de confianza, sinceridad y libertad responsable.

• Realizar Campañas Antiviolencia en todo el centro.

• Atención personal al alumno que padece las situaciones violentas.

• Motivación de los alumnos conflictivos.

• Aumento de la autoestima de los alumnos conflictivos mediante personal especializado (psicólogos, asistentes sociales, etc.).

• Aplicar medidas correctoras inmediatas ante cualquier actitud agresiva o violenta.

• Desarrollo sistemático de un programa de educación moral.

• Legislar una educación diversificada para alumnos carentes de motivación, y alumnos conflictivos, con posibles pautas como las siguientes:

a) Valorar el trabajo y los progresivos avances de los alumnos.
b) Revisar la promoción actual y automática.
c) Elaborar un currículo diferente para alumnos conflictivos con más asignaturas prácticas, con la ratio disminuida, flexibilidad grupo - alumno, etc.

Desde la perspectiva de los padres

• Realizar campañas de no-violencia.

• Cursos de formación para padres sobre hijos agresivos

• Talleres de Educación en Valores.

• Cooperación activa y conjunta de padres y profesores en casos de agresividad.

• Organizar, a través de las AMPAs, jornadas antiviolencia.

• Formular propuestas para la dignificación del profesor.

• Colaboración entre colegio y familias para solucionar problemas.

• Campañas para potenciar la importancia de la familia en la educación de los hijos y en la prevención de la violencia.

• Orientadores familiares para hogares desestructurados.

• Potenciar la influencia en el desarrollo de los valores en el ambiente familiar. Recuperar el "respeto" y la consideración hacia los otros.

• Propiciar la creación, dentro de la comunidad educativa, del voluntariado de padres / madres para apoyar a aquellos alumnos “huérfanos” dentro del ambiente familiar.

• Penalizar a padres que manifiesten conductas violentas dentro del centro.

• Actuaciones de Servicios Sociales

Desde la perspectiva de la Administración

• Creación de Comisiones Disciplinarias operativas.

• Impulsar cambios legales que contemplen:

- Más funciones de poder al Claustro de Profesores.
- Asignación de horario dedicado exclusivamente a funciones de tutoría en todos los niveles educativos.
- Dotación de departamentos de orientación a todos los centros.
- Dotar de profesorado de apoyo.
- Dotar de mayor poder y autoridad a los directores.
- Crear asesores para la Educación sobre la conflictividad.
- Distribución de los alumnos conflictivos a través de una comisión de escolarización.
- Facilitar apoyo psicológico, legal y administrativo a profesores y alumnos agredidos.
- Reformar el Código Penal para las agresiones de alumnos y de sus padres.
- Inspectores especialistas en conflictividad escolar.
- Tramitar todas las agresiones físicas y verbales a través de la Inspección.
- Campañas de mentalización social sobre:

• La dignificación del profesorado,
•La autoridad del profesorado.

Desde la perspectiva de los Medios de Comunicación

• Campañas de sensibilización antiviolencia a través de Prensa, Radio, Televisión.

• Reformar la legislación sobre programación televisiva y juguetes educativos. Establecer medidas, consensuadas, entre todos los agentes sociales, para frenar la violencia social.

SOSBULLYING: UN TELÉFONO PARA TODO EL ESTADO

SOSBULLYING es una iniciativa que hemos llevado a cabo en ANPE-Barcelona en colaboración con la pedagoga y escritora Nora Rodríguez, autora del libro “Guerra en las Aulas.

Hemos puesto un teléfono para todo el Estado Español a disposición de las victimas de bullying, de sus familiares y de cuantas personas estén cerca de los niños y adolescentes que necesiten apoyo y orientación ante este tipo de acoso. Este teléfono es el 615 944 702 y funciona 24 horas al día.

También se puede contactar con ANPE-Barcelona a través del correo electrónico: sosbullying@hotmail.com, o bien recibir información en nuestra página Web: www.anpebcn.com, donde se puede acceder a los contenidos de SOSBULLYING.

En una semana, a través del teléfono y e-mail hemos recibido más de trescientas consultas que son atendidas por psicólogos y pedagogos especialistas, que asesoran y orientan a las personas en función del caso que nos plantean.

La mayor parte de llamadas son de padres de niños que sufren el acoso en centros docentes (84 %), seguido de niños que no se atreven a comentar su situación a sus padres o educadores (12 %), docentes y servicios de atención a menores (3 %) y otros, como personas que comentan que lo sufrieron en su infancia o que desean opinar sobre el tema (1 %).

De otro lado, hemos organizado un curso de 15 horas que empezará en Barcelona el próximo día 24 de noviembre, dirigido a personal docente y que será impartido por la propia Nora Rodríguez. Con este curso pretendemos dotar a los docentes de unas mínimas herramientas para prevenir, detectar e intervenir en casos de bullying.

A este curso de iniciación le seguirá otro más extenso, que se llevará a cabo en los centros docentes que lo soliciten, y que se desarrollará como un asesoramiento en los mismos.

Ambos cursos se caracterizarán por su carácter eminentemente práctico.

El bullying no es un fenómeno nuevo en nuestros centros, pero en estos momentos no se habla de otra cosa tras la trágica muerte de Jokim C. ante la importante difusión que los medios de comunicación han dado a esta noticia.

En nuestras aulas está sucediendo algo grave y hemos de actuar para poner fin a este tipo de situaciones.

¿Que es el bullying?

La palabra bullying la hemos tomado prestada del inglés y deriva del vocablo bull, toro, y nos referimos con ella al acoso entre iguales en adolescentes y niños. Se trata de un acoso sistemático que se produce reiteradamente en el tiempo por parte de uno o varios acosadores, a una o varias víctimas. Los centros escolares son pues lugares propicios para ello y suele pasar desapercibido por parte del profesorado por tener lugar preferentemente en lo que denominamos puntos calientes, es decir, en patios, servicios, vestuarios de educación física, comedores, a la salida del centro o en el transporte escolar, si bien pueden continuar el acoso en presencia del profesor en el aula de forma subterfugia, sin que este se aperciba de ello. Basta una mirada o un escrito para que el acosador intimide al acosado.

Los motivos del bullying hay que buscarlos más en el acosador que en el acosado, aunque las victimas más propicias suelen ser aquellas que presenten algún rasgo característico que las haga aparecer como “diferentes” ante los ojos de los acosadores. Los bulls suelen ser personas con ciertos complejos e inseguridades y carentes de habilidades sociales para interactuar en las relaciones grupales. En cambio, si son hábiles usando la violencia física o psicológica y creando unas relaciones de dominación-sumisión.

Con el paso del tiempo las víctimas se ven sometidas, anulada su personalidad y con poca o nula capacidad de reacción ante las vejaciones que van sufriendo. De este modo va cambiando su carácter, pierden la ilusión, se van volviendo más y más introvertidas, hasta poder quedar anuladas por completo.

Algunas veces las victimas aceptan su condición para ser admitidas en el grupo, es decir aceptan ser las personas vejadas del grupo con tal que el grupo les permita formar parte de él.

Todo este proceso puede conducir a diferentes situaciones. Unos pueden reaccionar de forma violenta contra sus agresores, o ante otros, y convertirse ellos mismos en bulls, somatizar el daño recibido y desarrollar enfermedades o adoptar conductas autolesivas que llevadas al extremo pueden derivar en el suicidio.

El terrible sufrimiento con el que viven estas personas puede pasar desapercibido por parte de los adultos, tanto padres como docentes y otros que están en contacto con los jóvenes y en muchos casos se califican los hechos como chiquilladas sin importancia. Hemos de estar alerta ante lo que les pasa a los niños, observar los cambios de conducta que tienen, si se cierran en si mismos, si no quieren salir o se pasan demasiado tiempo solos, conectados a Internet o jugando con los videojuegos.

Es importante saber cómo se llevan con sus amigos y compañeros y, sobre todo, cuando nos cuentan algo, saber ponernos en su lugar para darle la importancia que ellos le dan a lo que les sucede. Tenemos que saber que las personas que sufren esta grave situación llegan a tener su autoestima tan baja que se avergüenzan de sí mismos, de tal modo que son incapaces incluso de admitirla.

El bullying puede darse entre niños y jóvenes de cualquier edad. Se dan casos en párvulos, pero suele ser mucho más grave en la adolescencia. Muchas de las situaciones de bullyng se dan a edades tempranas de modo más solapado y estallan de forma mucho más evidente llegada la pubertad, produciéndose entonces las situaciones más graves.

Se trata de un fenómeno que afecta a todas las clases sociales y se da por igual en niños y niñas, si bien, en las niñas se percibe más una violencia psicológica y en los niños predomina la física.

¿Cómo detectar el bullying?

Es extraordinariamente importante poder detectar los casos de bullying entre nuestros alumnos e hijos. Pero, ¿Cómo? La respuesta no es fácil puesto que, como hemos dicho anteriormente, los agresores procuran no ser vistos en acción y tratan de actuar en lugares donde pueden hacerlo con mayor impunidad.

El silencio de las victimas por vergüenza y por miedo a las represalias son sus aliados. En los centros docentes se hace necesaria una estricta vigilancia de estos lugares por personal cualificado para hacer imposible estas situaciones.

Por otro lado, hemos de mantener una estricta observación de las relaciones que se dan entre los alumnos, tanto en el aula como fuera de ella. La presencia de los llamados lideres negativos debe ser detectada y tratar de desarrollar las acciones pertinentes para limitar al máximo su capacidad de acción. También, es importante que no sólo nos fijemos en aquellos alumnos más “ruidosos”. A veces detrás de un alumno silencioso y con una conducta ejemplar se encuentra una víctima que sufre.

Es mejor prevenir que curar. En estos casos una prevención a edades tempranas es vital para evitar que se acabe produciendo situaciones de acoso entre jóvenes. La escuela no sólo debe ocuparse de los contenidos académicos, sino que debe trabajar las actitudes, procedimientos, normas y valores. Así educando en la cooperación, la tolerancia, la solidaridad, la resolución pacífica de conflictos, el respeto a las normas para la convivencia, etc. y siendo capaces de que los niños sepan situarse en la posición de los demás, es decir, que sepan percibir cómo sienten los otros que les rodean, conseguiremos formar a los futuros adultos del mañana para que sepan vivir en paz con sus semejantes.

El profesorado hoy día está desbordado ante tantos y tantos cometidos de los que debe ocuparse. Para poder intervenir en estos y otros casos debe contar con el apoyo de la administración y tener la capacidad normativa suficiente para cortar de raíz las conductas disruptivas, que tan frecuentemente se producen en nuestros centros. Por ello, es necesario que la normativa sobre derechos y deberes de los alumnos dote a los docentes de los recursos necesarios al respecto, para que puedan corregir conductas y sancionar adecuadamente a los alumnos que distorsionen la convivencia en el centro. Evidentemente las sanciones deben conducir a la reparación y compensación del daño social causado.

Solo asumiendo cada uno nuestra responsabilidad y actuando con seriedad y rigor, sin bajar la guardia, podremos atajar este y otros problemas de convivencia en nuestras escuelas e institutos. Ahora es el momento.

ES NECESARIO INCENTIVAR AL PROFESORADO

A nadie le es ajeno que los múltiples acontecimientos que jalonan las cabeceras de los medios de comunicación referidos a la violencia escolar en todas sus vertientes, son el reflejo inequívoco de que algo preocupante esta ocurriendo en nuestros centros escolares. Aún no hemos llegado a los niveles de degradación que ostentan ciertas zonas de algunos países de nuestro entorno, pero de seguir así, desgraciadamente, todo llegará.

La violencia en nuestras aulas es un hecho constatable, la creciente indisciplina está alcanzando cotas insoportables en algunos de nuestros centros. Esta situación se ve además implementada por la creciente desestructuración familiar, la crisis social de valores y por el creciente fenómeno de la inmigración.

En este clima, los docentes padecemos en el quehacer diario toda suerte de dificultades para poder llevar a cabo nuestra labor pedagógica de una manera natural y coherente. Nuestros mayores esfuerzos se centran ya no en las funciones que nos son propias, sino en otras que no nos corresponden, padeciendo en demasiados casos vejaciones y hasta agresiones físicas. Tal situación hace que este ambiente repercuta negativamente, ya no solo en nuestras condiciones de trabajo, sino también, en nuestras relaciones interpersonales, en nuestra estabilidad emocional y hasta en nuestra propia vida familiar.

Es una realidad que la calidad de vida de los docentes, ha ido decayendo en los últimos años, no sólo por la pérdida de nuestro poder adquisitivo, sino también por otros elementos más determinantes como la desatención administrativa, la desconsideración social hacia nuestra labor, la pérdida de autoridad, etc. Si a tales circunstancias le sumamos la violencia, nuestra profesión debería de incluirse entre aquellas de alto riesgo.

Esta denuncia, debería de concienciar de este grave problema no solo a los responsables de las administraciones educativas, o a los dirigentes políticos que han de encontrar solución a esta situación, sino a toda una sociedad para acabar con la lacra de la violencia escolar en todas sus formas.

 

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