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El bajo nivel socioeconómico de la provincia, el desempleo
y el absentismo escolar favorecen el incremento de la delincuencia
Los fiscales advierten un aumento importante de la penalidad
entre las chicas adolescentes.
Los casos de violencia se amontonan en el despacho del juez
de menores de Cádiz, que no da abasto con las denuncias
presentadas por la Fiscalía. El problema es que la
mayoría de los casos de este área prescriben
al año de haberse cometido, una situación denunciada
por los propios fiscales que reconocen que en ocasiones no
se puede atender el gran volumen de trabajo.
Cádiz es una provincia especialmente conflictiva en
lo que a menores se refiere. Jesús Gil, fiscal especializado
en este tipo de casos, explica que la existencia de grandes
núcleos urbanos, el nivel económico medio-bajo
de la población, o el elevado índice de absentismo
escolar provocan que los casos de violencia se disparen así
como los delitos. «Muchos menores pasan todo el día
en la calle, ni estudian ni trabajan y eso les lleva a consumir
sustancias estupefacientes o bien a delinquir», subraya
el fiscal.
Recientemente se han disparado los casos de violencia doméstica
de estos menores hacia sus padres, hermanos y abuelos. Además,
esta misma violencia se traslada del hogar al centro educativo
donde en los últimos meses se han registrado numerosos
casos de mobbing. El juzgado de menores ha condenado en los
últimos meses a dos jóvenes por este motivo,
sin embargo, la especial protección que siempre rodea
a los menores impide que estos hechos trasciendan.
Por otro lado, los fiscales de Cádiz observan que
cada vez son más las menores que comenten delitos,
aunque suelen ser menos graves que los de los varones. «No
se puede hablar de una paridad, pero es cierto que la penalidad
se ha disparado entre las chicas», apunta Jesús
Gil.
Una Fiscalía eficaz
Desde hace cinco años, Cádiz es una de las
tres provincias andaluzas que disponen de una Fiscalía
dedicada exclusivamente a los menores. Este organismo está
compuesto por un coordinador general, un coordinador de protección
y cuatro fiscales. Además, existen tres equipos técnicos
dedicados a orientar a los fiscales sobre la situación
psicosocial de los menores.
Cádiz tramita un número de casos similar al
de municipios como Granada o Sevilla, y la Fiscalía
es una de las más ágiles.
Sólo hay dos juzgados de menores en la provincia,
en Algeciras y en la calle San Francisco, en Cádiz.
Jerez contará con una Fiscalía de Menores a
finales de año, con lo que se descongestionarán
las dependencias de la capital.
Son dos las funciones principales de estos fiscales especializados,
el derecho penal y la protección de menores. En este
último caso los fiscales desempeñan funciones
de coordinación y vigilancia, principalmente, pues
es la Consejería de Igualdad y Asuntos Sociales la
que tiene las competencias. Las funciones de la Junta de Andalucía
en materia judicial se circunscriben a la administración
y mantenimiento de sedes y a la gestión de recursos
humanos, excluyendo a jueces y fiscales, que dependen del
Consejo General del Poder Judicial y de la Fiscalía
del Estado, respectivamente.
En cuanto al derecho penal, los fiscales se limitan a instruir
y acusar los numerosos casos que se presentan y es el juez
el que dicta la medida.
El fiscal Jesús Gil explica que actualmente en los
centros de menores de la provincia no hay plazas suficiente
e incluso se ha llegado a suspender por ello una medida o
bien a trasladar al menor a otra provincia.
El caso de Clara García
El asesinato de la joven de San Fernando Clara García
a manos de Iria y Raquel, dos compañeras de instituto,
fue un caso muy sonado debido a que se les impuso una condena
por asesinato. Esta pena, la máxima prevista en la
nueva Ley del Menor, se tradujo en una medida de internamiento
en régimen cerrado durante un período de ocho
años.
En la actualidad ambas jóvenes están en centros
de Galicia y Madrid, respectivamente, recibiendo atención
terapéutica. En el año 2001 fueron condenadas
a ocho años de internamiento y cinco de libertad vigilada.
Estas dos chicas ya han cumplido la mitad de su condena y
el juez ha revisado su caso, permitiendo que una de ellas
optara a un régimen semiabierto. La Fiscalía
de Cádiz presentó un recurso alegando que Iria
no había adquirido el nivel de madurez suficiente para
disfrutar del nuevo régimen de internamiento y que
pretendía obtener con éste un beneficio personal
y no una situación beneficiosa para su reinserción.
Aunque las menores ya tengan más de 20 años,
siguen cumpliendo condena en un centro de menores. El fiscal
Gil aclara que sólo en contadas ocasiones se lleva
a cabo el traslado de los menores a un centro penitenciario
convencional cuando acceden a la mayoría de edad durante
el cumplimiento de una sentencia.
Edad y trayectoria
Las medidas pueden ser de diversos tipos y comprenden desde
la amonestación hasta el internamiento en régimen
cerrado. A la hora de establecerlas, los jueces tienen en
cuenta especialmente la edad, las circunstancias personales
y sociales, la personalidad y el interés del menor.
Son muchas las novedades que se introducirán tras
la aprobación de la nueva Ley del Menor, lo que podría
ser una realidad dentro de escasas fechas.
Entre otros aspectos, el contenido en la nueva adicional
es que, una vez evaluada la aplicación de la ley, que
entró en vigor en 2001, y oídos el Poder Judicial,
la Fiscalía, las autonomías y los diferentes
partidos, se sancionarán con más firmeza los
delitos de especial gravedad que cometan los menores. En este
sentido, se podría prolongar su período de internamiento,
mandar su cumplimiento en centros con más medidas de
seguridad y trasladarlos a prisiones ordinarias cuando superasen
los 18 años.

Fuente: http://servicios.diariosur.es
3 de julio de 2005
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