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«Han intentado destruirme»

 

«Han intentado destruirme psicológicamente. He sufrido una situación límite de cacería política contra un funcionario». El secretario municipal del Ayuntamiento de Petra, Francisco González Benito, tira la toalla. Tras cinco años de batalla legal, ha solicitado el traslado al Consell de Mallorca en comisión de servicios porque no aguanta más las prácticas de mobbing y «terrorismo laboral» a las que se siente sometido por parte del equipo de gobierno del PSM y de algunos empleados públicos «de su cuerda».

«Abandono el Ayuntamiento por motivos de salud psíquica», explicó ayer a EL MUNDO/El Día de Baleares, «a pesar de que cuatro sentencias reconocen que he sufrido la vulneración de derechos fundamentales, me han ganado la batalla. Me han hecho daño psicológicamente y al final se han salido con la suya».
Su calvario se inició el 2 de septiembre de 1999, cuando accedió a la plaza de secretario municipal de Petra mediante concurso. Lo primero que hizo el alcalde, Joan Font Massot, fue rebajarle el complemento específico, el de destino y el plus de productividad que cobraba el anterior secretario. Durante un pleno, el concejal nacionalista Sebastià Rechach justificó la medida por el hecho de que Francisco González no sabía catalán.

Con el acta del pleno en la mano, el funcionario acudió a los tribunales y consiguió que el juez condenara al Ayuntamiento a abonarle estas percepciones. Como represalia, el alcalde le sancionó con dos meses de suspensión de empleo y sueldo alegando que había llegado tarde varias veces a su puesto de trabajo. De nuevo, la Justicia le dio la razón y condenó al Ayuntamiento por vulneración del derecho fundamental a la igualdad reconocido por el artículo 23.2 de la Constitución
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La Fiscalía interviene

Desde entonces, afirma sentirse perseguido en su puesto de trabajo «por motivos políticos y racistas, debido al carácter nacionalista, extremista y xenófobo del partido que gobierna en Petra». El pasado mes de abril, consiguió que Inspección de Trabajo tomara cartas en el asunto. Una psicóloga del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales le diagnosticó, entre otros síntomas, ansiedad, frustración, tensiones musculares de naturaleza psicosomática, hipervigilancia y sensación de amenaza.

Apenas un mes después, obtenía la baja laboral por prescripción médica: «necesitaba reconstruirme emocionalmente. Pero el alcalde lo aprovechó para denigrarme públicamente ante la Delegación del Gobierno, diciendo que soy tan mal funcionario que abandono el Ayuntamiento cuando se van a celebrar las Elecciones». A raíz de su última denuncia presentada ante el Juzgado, la Fiscalía abrió diligencias informativas para investigar lo que estaba ocurriendo. Al final, el expediente quedó archivado porque el Código Penal no reconoce el mobbing como delito.

Cuando comprobó que el Colegio Oficial de Secretarios se desentendía de su problema, González Benito decidió integrarse en la Asociación contra el Mobbing de Baleares, desde la que ha solicitado que estas prácticas se tipifiquen como delito.

Insultos y humillaciones

«El puesto de trabajo», afirma, «es un lugar en el que se puede destruir a una persona sin que nadie tenga que asumir la responsabilidad penal. Hay más de cien prácticas comprendidas en el mobbing, desde las pequeñas vejaciones, insultos o humillaciones públicas, hasta ningunearte o atribuirte errores para socavar tu reputación profesional y su prestigio ante los demás». Todo un catálogo que afirma haber sufrido en su puesto de secretario municipal.

«De forma aislada, estas conductas pueden parecer irrelevantes, pero cuando se cometen sistemáticamente se convierten en una estrategia para eliminar a una persona de su puesto de trabajo», señala. Cuando EL MUNDO/El Día de Baleares denunció su caso, el pasado 20 de octubre, el alcalde Joan Font aseguró que no existía tal situación de «hostigamiento laboral».

«No puede negar que está al corriente de lo sucedido», indica al respecto Francisco González, «le he pedido varias veces que abra un expediente disciplinario por las vejaciones que estoy sufriendo».

Publicado en www.elmundo-eldia.com el 29 de noviembre de 2003

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