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Acoso psicológico

 
 


«Esto es psicoterrorismo»

 

El antiguo director regional del Instituto Geográfico Nacional, después de tres años de baja por depresión, se manifiesta a diario ante la Delegación del Gobierno por considerarse víctima de mobbing.

L. LÓPEZ RUIZ/GIJÓN

En su casa imprimió dos carteles en sendos folios. En un pone 'Contra el terrorismo de Estado' y en el otro 'Por la dignidad en el trabajo'. Los pegó sobre un par de pedazos de madera, los plastificó «por si llueve» y los unió con un cordel. Ayer por la mañana dejó su casa en La Fresneda y puso rumbo a la Plaza de España. Frente a la Delegación del Gobierno se colgó los carteles al cuello y comenzó a caminar en pequeños paseos de veinte metros. Luego, vuelta sobre sus pasos. Así desde las once hasta las doce del mediodía. Esa será su rutina, de lunes a viernes, durante los próximos meses.

Juan Pedro Mónico García fue director regional del Instituto Geográfico Nacional en Asturias durante 21 años. Hasta que el 27 de diciembre de 2000 fue cesado en el cargo, un puesto de libre designación que ocupó «un recién licenciado». La decisión le pilló por sorpresa, ya que «en esos momentos nuestro servicio era el primero de España en cartografía digital».

Al día siguiente de su cese pasó a ocupar otro puesto de trabajo en el Catastro. Sin embargo, «era para arquitectos» y no para un ingeniero. «La delegada del Gobierno me separó de mi entorno laboral y se me anuló profesionalmente», protesta, y define la situación que sufre como 'psicoterrorismo', acoso laboral. En fin, mobbing.

Poco tiempo estuvo en el Catastro. El 21 de enero de 2001 comenzó su baja por 'trastorno adaptativo ansioso', que se prolongó hasta agosto de 2003. Sin embargo, en mayo de 2001 se creó un nuevo puesto de trabajo para él. «Se llama N24. Es una invención. No tengo funciones ni trabajo que hacer».

No llegó a incorporarse a él hasta el 5 de agosto de 2003. «Tengo un despacho en el sótano de la Delegación. Una mesa y una silla, sin ordenador ni teléfono. Nada». Durante algo más de un mes, según explica, pasó siete horas y media diarias en un cuarto de paredes amarillas con vistas a un patio interior y con la única compañía de «los libros y revistas que me llevaba de casa». En setiembre presentó un escrito para la delegada del Gobierno, con la intención de «conocer mis funciones y saber cuándo se me iba a asignar trabajo. Nunca recibí contestación». Y se volvió a romper. El psiquiatra le volvió a dar una baja laboral «por trastorno post traumático».

En la Delegación son escuetos a la hora de analizar su caso. «Su cargo era de libre designación, de confianza. Fue sustituido, presentó reclamaciones, llegó a la Audiencia Nacional, y perdió. Entonces, se le asignó otro puesto».

Carpetas en el garaje

Durante todo este tiempo se ha dedicado al mus, «estoy participando en el campeonato de Candás», a la música, a la lectura, a la montaña. Y al atletismo. «Tuve trastornos del sueño, así que por la noche salía a correr. He sido el primero de mi categoría en la subida al Angliru y segundo en el Naranco». Mientras, las carpetas propias de su trabajo se quedan viejas dentro de doce cajas en el garaje de su casa. «No se si será fobia, lo cierto es que no las he vuelto a mirar desde hace más de tres años. Lo que hice durante toda mi vida no me sirve de nada».

Según asegura, «soy el primer ingeniero del ING que ha sido retirado de su puesto, y el que menos cobra de toda España», ya que se le retiraron los complementos que «percibe hasta el que acaba de entrar. Y yo ya entré hace 24 años y con el número uno de mi promoción». Además, mantiene que el puesto «ficticio que han creado es de gestión, y no técnico. Así, en el caso de que me llegasen a designar alguna función, tendría que reciclarme para ocupar un puesto muy inferior al que me corresponde».

Ayer por la mañana, frente a la Delegación, le acompañaba gente. Un amigo que había estudiado con él en La Salle comentaba que «lo grave no es el dinero, ni el trabajo, sino la vejación que supone esta situación». El presidente de la Asociación Asturiana contra el Acoso Psicológico, Sergio Álvarez, le apoyaba y prometía actuaciones. También cruzaba alguna compañera de trabajo que salía de la Delegación a tomar el café. Se interesó por su salud y le dijo «abrigate, que está fresco».

Fuente: http://servicios.elcomerciodigital.com
23 de Enero de 2004

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