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El agresor, que hirió a un tercer agente y después se disparó en la cabeza, permanece en estado muy grave.
Un teniente coronel cesado mata a tiros a dos compañeros en un cuartel de Albacete.
El director general de la Guardia Civil le había retirado las armas y solicitado su examen psiquiátrico.
El teniente coronel Antonio Peñafiel Fernández, de 51 años, mató hoy a tiros a dos compañeros en la Comandancia de la Guardia Civil de Albacete, de la que había sido jefe. También hirió al actual jefe de la Comandancia y después intentó suicidarse disparándose en la cabeza.
Peñafiel, que había sido relevado de su puesto tras denunciar ser víctima de una persecución urdida por 17 agentes, entre ellos uno de los fallecidos, padecía un "trastorno" y un "desequilibrio", según confirmó hoy el ministro del Interior, Angel Acebes, a pesar de no existir informe psiquiátrico.
Los hechos sucedieron en la mañana de hoy, cuando el teniente coronel Peñafiel irrumpió en la ComandaNcia y, tras hacerse con el arma del comandante de puesto en circunstancias no precisadas, fue por varios despac¡os y disparó contra el comandante Isidoro Turrión, de 40 años, y contra el doctor Francisco Naharro (padre de la delegada del Gobierno en Castilla La Mancha, EncarNación Naharro), de 70 años, a los que causó la muerte. Además hirió en el pecho y en la pierna al teniente coronel Antonio Roberto Lázaro Gabaldón, el jefe de la Comandancia que le había sustituido en el cargo el pasado 22 de abril, y después se disparó a sí mismo en la cabeza. Ambos se encuentran en estado muy grave en el hospital.
DESTITUIDO
Peñafiel había sido destituido de su puesto de jefe de la Comandancia de Albacete el pasado 26 de febrero. En conferencia de prensa en la sede de Interior, Acebes explicó hoy que los mandos del teniente coronel comenzaron a recibir en 2002 "diversas informaciones sobre la falta de idoneidad para el desempeño del puesto", a través de diferentes canales, lo que motivó llamadas de atención de la jefatura que, según el ministro, no obtuvieron respuesta.
A través de la prensa, Peñafiel había denunciado una supuesta conspiración en la Comandancia contra su persona, urdida por 17 guardias civiles, entre ellos Isidoro Turrión, uno de los fallecidos, asegurando la existencia de privilegios y un reparto irregular de las primas por productividad, "planteamientos que no se responden con la realidad", advirtió hoy el director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso.
Después de las llamadas de atención, en noviembre de 2002, el General Jefe de Castilla La Mancha dispuso que se instruyera una información previa, "con lo que apreció que ejercía el mando de forma inadecuada para la responsabilidad profesional", según relató Acebes.
El 16 de noviembre el General Jefe elevó la propuesta de cese en destino, que se acordó diez días después, así como la incoación de un expediente gubernativo por falta grave. Fue entonces cuando el propio director general de la Guardia Civil propuso al Secretario de Estado de Seguridad la revocación del destino conseguido por Peñafiel como Jefe de la ComaNdancia de Albacete, decisión que finalmente se adopta el 25 de febrero y se comunica al interesado un día después.
Ese mismo 26 de febrero, Valdivielso también acuerda la retirada cautelar "sin demora" de las armas de fuego oficiales o particulares tuviera en su poder Peñafiel, con suspensión de la eficacia como licencia de armas de su tarjeta de identidad militar. Fue entonces cuando también decidió someter al teniente coronel a exploración psicológica y médico psiquiátra para determinar con precisión su estado de salud.
La entrega de las armas no se produjo de forma voluntaria ese día, sino el siguiente. Peñafiel se encontraba ahora disponible y pendiente de destino -de hecho había solicitado uno en una última convocatoria- y su expediente disciplinario estaba también pendiente de resolución.
PSIQUIATRA
El ministro del Interior aseguró que lo ocurrido hoy fue "una tragedia" debido a "un trastorno de una persona con desequilibrio, que ha llevado a unas consecuencias dramáticas".
A pesar de ese desequilibrio admitido, Valdivielso explicó que los resultados de los informes médicos practicados en el Hospital Gómez Ulla, dependiente de Defensa, no se conocen porque no estaban culminados. Al parecer, Peñafiel no había acudido a la primera citación y había sido necesario un nuevo requerimiento.
Sin embargo, el director general de la Guardia Civil aseguró que se habían observado "algunas conductas" que generaron dudas sobre su idoneidad en el cargo y admitió que la decisión de la retirada de las armas y petición de informe psiquiátrico partió de él mismo, al considerar que Peñafiel no estaba en las "circunstancias personales idóneas", independientemente del expediente disciplinario abierto. Esa decisión partió de "impresiones" en el trato ante algunas "expresiones", "manifestaciones" y "amenazas veladas", según explicó. Valdivielso admitió, no obstante, no saber precisar qué indicaciones concretas le llevaron a solicitar el examen de un psiquiatra.
Acebes precisó que "es una evidencia que, se tengan o no conocimientos psiquiátricos, cuando alguien tiene una reacción de estas características, con una tragedia tan enorme, no puede si no deberse a que no existe una persona el equilibrio adecuado y suficiente para dirigir ni lógicamente para tener armas. Por tanto se debe a un trastorno, porque una reacción de estas características no entra en ninguna cabeza mínimamente equilibrada". Según el ministro, es evidente "que existe un trastorno y un desequilibrio"
Los anteriores cargos de Peñafiel se habían desarrollado sin incidentes, según explicó Valdivielso. El teniente coronel está divorciado y no tiene hijos.

Fuente: http://www.elcorreogallego.es
17 de junio de 2003 |