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El final de una pesadilla
El primer ex guardia civil al que reconocen que padeció «mobbing»
explica que le hacían lavar motos a las seis de la mañana y lloviendo
«Me ordenaban hacer cosas que no servían para nada, solo para joderme». Con estas palabras describió Juan Pedro Arroyo, el ex guardia civil sometido a «Mobbing» por un mando en el acuartelamiento de Benidorm entre los años 2000 y 2002 y que ahora, por primera vez en la historia de la Benemérita, ha reconocido un magistrado del Contencioso-Administrativo en una sentencia.
El ex Guardia Civil explicó que el teniente le imponía a él y a algunos de sus compañeros los peores servicios, les humillaba o les ordenaba realizar actividades como lavar una motocicleta a las seis de la mañana mientras llovía, lo que no serviría para nada ya que a causa de la lluvia estaba claro que saldrían en coche. En otras ocasiones el mando le impedía librar los fines de semana «ya que ponía pocas multas» o le daba los peores servicios para que nadie quisiera estar con él.
Juan Pedro explicó que esta situación comenzó en 2000, cuando se incorporó al acuartelamiento de Benidorm y nuevo teniente y quiso subir la estadística de denuncias, ordenando que se impusieran más multas. «Hubo gente que le hizo caso y gente que no. A los que no lo hicimos nos comenzaron a tocar los peores servicios». Al final, en 2002, una semana en la que le tocaba puertas en el cuartel se dio cuenta de que no podía ir y acabó acudiendo a Urgencias. Cayó en una profunda depresión que le llevó a permanecer encerrado en su casa durante largos periodos de tiempo. El afectado, que explicó que continúa en tratamiento, tomando antidepresivos y ansiolíticos ya que la enfermedad está enquistada y corre el riesgo de tener recaídas según su psiquiatra, añadió que esta situación acabó afectando a su familia. Juan Pedro indicó que tanto él como su mujer acabaron acudiendo al psiquiatra. Sus dos hijos también se vieron afectados por la situación. La pequeña, que en el momento de ocurrir el acoso laborar por parte del teniente contaba con dos años de edad, «veía lo que ocurría y el crío, que ahora tiene 17 años, se daba cuenta de todo y lo pasaba mal».
Cartas a la Casa Real y Aznar
Olga, la esposa de Juan Pedro, añadió al respecto que su hijo «empieza ahora a volver a aprobar los cursos. Las notas están ahí. Yo he estado dos años en tratamiento psicológico. Nos han destrozado la vida». La mujer del afectado explicó que su marido estuvo dos años soportando humillaciones y los peores servicios «hasta que en 2002 tocó fondo». Olga envió cartas solicitando ayuda para su marido al Ministerio del Interior, a la Reina, a la Casa Real, a Ana Botella -cuando su marido, José María Aznar, era presidente del Gobierno- o al defensor del pueblo, pero que las respuestas quedaron en deseos de que se solucionara el problema. Juan Pedro Arroyo mostró ayer su satisfacción ante la sentencia del Contencioso-Administrativo en la que se reconoce que padeció «mobbing» de un mando. Explico que cuando le declararon inútil para el servicio, un tribunal médico militar estableció que las causas eran ajenas al servicio «y ahora se demuestra que no era así. Lo recurrimos y nos han dado la razón». La mujer del Guardia Civil acosado laboralmente en Benidorm, Olga, explicó que ésta es la principal satisfacción, «ya que a mi marido le hicieron polvo, no estaba enfermo, sino que fue por culpa del teniente».
Fuente: http://www.levante-emv.com
Un juez reconoce por primera vez un caso de "mobbing" en la Guardia Civil
UN AGENTE DE BENIDORM CAYÓ EN DEPRESIÓN POR EL ACOSO DE UN SUPERIOR
Un magistrado ha reconocido por primera vez un caso de "mobbing" en la Guardia Civil. El juez considera que la depresión de un agente de Benidorm se debió al acoso al que fue sometido por su superior. Además, la sentencia advierte de que las prácticas de acoso laboral no resultan extrañas en "una organización fuertemente jerarquizada como es la Guardia Civil".
El jefe de la unidad de Tráfico de Benidorm fue destituido después de que catorce agentes cayeran de baja por depresión en dos años. El fallo reconoce que el agente que ha denunciado el caso tiene derecho a cobrar una pensión de invalidez que equivale a dos veces su sueldo.
La sentencia, según la Agrupación Unificada de Guardias Civiles, aplica por primera vez de forma expresa el término mobbing en el ámbito militar. El abogado del Estado defendió en el juicio que el agente, que tiene 35 años, cayó en una depresión que le incapacitó para continuar de servicio porque padecía una alteración psicológica.
El agente ingresó en la Guardia Civil en 1987 y en ningún momento sus mandos apreciaron nada extraño. Los problemas, según defendió con éxito el abogado Luis Santamaría, comenzaron en el año 2000 cuando se incorporó al destino un nuevo jefe.
A partir de ese momento, tanto él como alguno de sus compañeros comenzaron a sufrir "situaciones arbitrarias, humillantes e injustas, así como agravios comparativos", según explicó Luis Santamaría.
El juez apunta en los fundamentos de derecho que "efectivamente otros compañeros" del denunciante han obtenido la baja por la presión del mando. El fallo advierte de que las circunstancias descritas por el agente que ha denunciado el caso ponen de manifiesto una situación que, denominada por la doctrina como mobbing, está definida por la jurisprudencia del orden laboral.
Se trata de la presión que se sufre el empleado de parte de sus superiores que consideran que su rendimiento no se acomoda a las expectativas de su destino para lograr generalmente que el mismo se despida o cause baja por enfermedad.
Es decir, que "desaparezca del entorno laboral donde presta sus servicios".El juez descarta que la depresión del agente se deba a una enfermedad crónica como defendió el abogado del Estado. El magistrado insiste en que desde que el agente "ingresó en la Guardia Civil ha servido en diferentes destinos sin que en ninguno de ellos se haya manifestado complicación alguna de orden psicológico".
Fuente: http://www.panorama-actual.es

Diciembre de 2005
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