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Primera demanda por persecución laboral en la Marina
En septiembre, una militar gallega denunció a su jefe en la fragata F-74 por acoso moral; la Armada archivó el caso y no renovó el contrato a la joven; ahora ella recurrirá al juez

«Me he sentido acosada sicológicamente. Ha sido mi peor año. Miradas de desprecio, insultos, pisotones, empujones, malas contestaciones... Yo siempre estaba de guardia interior». Así comienza la queja formal presentada por una joven gallega en septiembre pasado contra su jefe directo en la fragata Asturias (F-74). A mediados de octubre, tras investigarlo, la Armada archivó el caso; poco después, decidió no renovar el contrato a la marinera. Ahora ella, ya como civil, prepara la que, según fuentes jurídicas, se convertirá en la primera denuncia por mobbing dentro del ámbito de la Marina.
L.R.B., de 28 años y natural de Tomiño, al sur de Vigo, ingresó en la Armada en diciembre del 2001. A los cinco meses fue destinada a la Asturias , con base en Ferrol. Según su testimonio, en septiembre del 2002, durante una larga navegación, el brigada A.?L.?P. empezó a coartarle derechos y tratarla de modo vejatorio. «Incluso llegó a encerrarme durante una hora en el cuarto de la radio», agrega. Consultado ayer, el aludido declinó manifestarse públicamente.
Hospitalización
Todo estalló el 19 de junio del 2003, cuando negó el saludo al suboficial. Eso le costó una sanción: una semana de privación de salida del barco. Según informes oficiales, como reacción al castigo, ingirió ocho pastillas de benzodiacepina, un tranquilizante. Tras una breve hospitalización, la mandaron a casa y, desde entonces, encadenando bajas médicas por «trastorno adaptativo», ya no ha regresado al buque.
Ciñéndose al conducto reglamentario castrense, entre el 12 de septiembre y el 13 de noviembre, presentó cuatro acusaciones contra A.?L.?P. Incluso llegó a exigir el amparo del almirante de Personal.
La Marina abrió una investigación, pero la archivó el 14 de octubre. Las conclusiones de aquel informe, redactado por un mando de la propia F-74, recogen: «Casi todo el personal relacionado con la interesada tacha a ésta de falta de adaptación al destino, y en ningún momento se han observado los presuntos hechos demandados».
Alegando la «comisión de varias faltas leves», semanas más tarde le comunicaron que no le renovarían el contrato. Desde el 17 de diciembre, L.R.B. es civil. «Han destrozado mi ilusión -dice-, siempre quise entrar en la Armada».
Mil bajas por depresión en cinco años y precedente en el Ejército
Por prescripción médica, L.R.B. pasó en casa su último medio año de marinería. Se trata de un problema relativamente común en las Fuerzas Armadas contemporáneas. Según una respuesta parlamentaria del Gobierno a la diputada socialista María del Carmen Sánchez, sólo durante el período 1996-2000, un 10% de las mujeres militares españolas (1.072) solicitaron bajas por depresión.
Lo que ya no resulta tan normal es que el abogado de la joven esté preparando una demanda judicial por mobbing contra el brigada A.L.P. De hecho, el experimentado director de la Oficina del Defensor del Soldado, Francisco Castañón, sólo tiene constancia de un caso similar, el protagonizado por un comandante del Ejército de Tierra que en diciembre del 2002 denunció ante el Tribunal Militar Central al coronel LG.A., del cuartel de Munguía (Vizcaya).

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es
4 de febrero de 2004
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