|
Bernabé Tierno, El Semanal,10 de
agosto de 2003, página 55
"He leído en sus escritos que perdonar nos libera
y que es muy positivo, pero ¿qué sucede si alguien te ataca, te ofende
o te causa un mal 'a propósito'? ¿qué ocurre cuando, de manera fría y
deliberada, una persona intenta hundirte? ¿No cree que en este caso hay
motivos para la ira y el enfado? Maria. Madrid.
Respuesta: Cuando nos sentimos frustrados deducimos, de forma consciente
o inconsciente, si quien se interpone en nuestro camino lo hace de manera
voluntaria o sin pretender perjudicarnos. En ambos casos se produce un
enojo, pero con la diferencia de que, cuando no descubrimos maldad en
el otro, nos sentimos contrariados, pero no ofendidos. El problema está
cuando alguien nos ataca deliberadamente. En tal caso el enojo adquiere
tintes de odio y de deseos de tomarse la revancha. Pero que haya motivos
para enfadarnos no significa que nuestra respuesta deba ser primaria e
incontrolada. Lo inteligente es que decidamos manejar ese sentimiento
espontáneo de enfado de manera controlada, sin perder la calma, con frialdad.
¿Cómo se logra esto? Con la empatía, tratando de averiguar motivos y los
resortes que han impulsado al otro a causarnos daño. Casi siempre encontraremos
que se trata de una persona fracasada, frustrada, descontenta consigo
misma, envidiosa y orgullosa. En definitiva, una persona desgraciada que
se siente 'feliz' y liberada viéndonos desgraciados. Al descubrir que
la maldad esencial de quien busca hacernos daño de manera deliberada forma
parte de su depauperada vida interior, nos sentimos descargados de odio,
del enfado destructivo y nos humanizamos ante un ser que en realidad es
insignificante, a pesar de sus bravatas. En consecuencia, hasta cuando
alguien nos hace daño 'a propósito', es posible relativizar nuestro enfado
y no responder con ira. Simplemente debemos limitarnos a dejarle a solas
con su odio sin darnos por aludidos. Esto será suficiente, pero sí, además,
arrancamos de raíz el poco odio que pueda atarnos a esta persona nos sentiremos
completamente liberados y en paz con nosotros mismos.
Bernabé
Tierno Jiménez es psicólogo, psicopedagogo y escritor

|