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«La opción peor es huir»
Es uno de los problemas de los que más se habla hoy en las empresas y motivos sobran: 2,3 millones de españoles han sufrido en los últimos seis meses una situación de acoso psicológico en el trabajo, según los estudios que ha dirigido Iñaki Piñuel, profesor de Organización y Recursos Humanos de la Universidad de Alcalá de Henares y el más acreditado especialista en la materia.
Piñuel, que acaba de publicar el libro 'Mobbing: Manual de autoayuda' (Ed. Aguilar) lanza un aviso para navegantes: nadie está a salvo de ser algún día víctima de acoso psicológico en el trabajo.
-Hay quien sostiene que estamos ante un problema de relaciones humanas y no de relaciones laborales. ¿Cuál es su opinión?
-Es un problema de relaciones humanas dentro de las relaciones laborales. Pero a veces se dice que es de relaciones humanas para dar a entender que la empresa no tiene responsabilidad, y por supuesto que la tiene, porque debe prevenir cualquier riesgo laboral, incluidos los psicosociales.
-¿Quienes participan en el acoso como comparsas lo hacen para evitar ser en el futuro las víctimas?
-El 'mobbing' es un fenómeno más del tipo 'chivo expiatorio': periódicamente en un grupo humano se señala un culpable universal de todo lo que funciona mal. Todos los antagonismos se orientan hacia esa víctima y por eso a veces se utiliza en algunas organizaciones para camuflar otras situaciones o para rehacer la unanimidad en lugares donde hay mucha violencia de todos contra todos. Mientras alguien pasa por esa situación el resto está a salvo.
-¿Hay acosadores que en algún momento hayan sido víctimas?
-Quien acosa es normalmente un acosador en serie, alguien que ha acosado en el pasado y ha aprendido que eso le ha reportado beneficios. El acosador necesita algún tipo de poder, jerárquico o informal, y por eso no es fácil intercambiar los papeles.
-¿El 'mobbing' es algo así como una conjura de necios contra los más brillantes?
-Sí, se dirige normalmente contra personas que tienen un alto coeficiente de 'envidiabilidad'. Se puede hacer contra un trabajador que es diferente: el nuevo, el emigrante, el de diferente edad, el hombre en un entorno de mujeres o al revés. Pero también es muy fácil aglutinar el antagonismo de todos contra el más brillante. Yo inicié mis investigaciones justo a partir de un estudio con personas superdotadas. Esa anormalidad por arriba les genera las iras de quienes se sienten amenazados por esa brillantez.
-¿Se hace frente más fácil a un acoso cuando procede de compañeros o cuando viene de algún jefe?
-En ambos casos, quien acosa necesita un cierto poder organizativo. No hay 'mobbing' de uno contra uno. Es un poder usado perversamente contra alguien: con calumnias, o asignándole trabajos por debajo de su categoría, humillándole en público, etcétera. En España, dos de cada tres casos tienen su origen en un jefe y el resto se da entre iguales.
-¿Existen hipocondriacos del 'mobbing', personas que están convencidas de ser víctimas sin serlo?
-Hay personas con ese síndrome pero nos estamos encontrando más bien con el contrario: quienes lo padecen pero lo trivilizan. Hay trabajadores que dicen que sus jefes les acosan lo normal, como si fuera lo esperable en un trabajo o estuviera incluido en el sueldo. Aunque sí es cierto que hay personas que creen ser víctima del 'mobbing' y en realidad tienen otros problemas.
-¿En empresas con baja sindicación hay más 'mobbing'?
-Yo creo que son fenómenos concomitantes. El bajo nivel de sindicación viene de la misma causa del 'mobbing': la pérdida de valores que van desapareciendo, como la solidaridad. Yo he encontrado cada vez más el síndrome del 'no va conmigo', el del trabajador que ve lo que le está pasando a otro pero no hace nada. Con estas relaciones humanas es muy difícil la solidaridad. También hay otro elemento y es que los sindicatos no han puesto demasiada atención ante lo que son problemas de una persona, porque suelen centrarse en los colectivos.
Un mito
-Se sabe que hay más mujeres que hombres entre los acosados. ¿También hay mujeres acosadoras?
-Sí las hay: donde suele haber víctimas mujeres suelen encontrarse otras mujeres entre los acosadores. Eso sí, el estilo de acosar es diferente: las mujeres usan más la calumnia, quiebran la imagen pública de su compañera, y los hombres utilizan más la coacción, son más intimidatorios. El 'mobbing' es un tipo de violencia de género, y hay que insistir en ello.
-¿Se han detectado diferencias geográficas en España en cuanto al 'mobbing'?
-No hay datos geográficos porque es muy difícil investigar el problema. Las administraciones públicas son las más afectadas por este asunto y cada vez que pretendemos entrar en ellas obtenemos una negativa. Hay algunas comunidades autónomas que están analizando ahora la posibilidad de hacer estudios.
-¿Existen trabajadores inasequibles al 'mobbing'?
-Eso es un mito. Que haya personas a las que el acoso les traiga al fresco es pura mitología. El momento en que la persona termina cayendo cambia, pero todos caen. No todo el 'mobbing' tiene la misma duración ni intensidad, ni todas las personas cuentan con los mismos apoyos. Pero nadie está a salvo del 'mobbing'.
-¿Y hay algún sector de actividad o algún tipo de empresa donde se dé en menor medida o no se dé?
-No; en todas las organizaciones puede haberlo. Hay factores que ayudan. Es explicable, por ejemplo, que haya más en la Administración. Como allí no puede echarse a nadie, es preciso 'matarlo' psicológicamente para quitarse a alguien de encima. En la empresa privada el 'mobbing' termina sustanciándose en una salida voluntaria o forzosa mediante un despido. Luego hay otros sectores como la sanidad o la comunicación donde el caos y la enorme competitividad en los que se trabaja favorecen que se produzca la depredación de unos trabajadores por parte de otros.

Fuente: http://servicios.elcorreodigital.com/
Junio 2003
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