Violencia Psicológica en el Trabajo y en la Vida Cotidiana
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Acoso Moral
El TSJM confirma el caso de mobbing del Instituto Municipal de Deportes de Madrid
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha desestimado parcialmente el recurso interpuesto por el Instituto Municipal de Deportes (IMD) contra el fallo del Juzgado de lo Social número 30 de Madrid que condenaba a este organismo autónomo a indemnizar al empleado Gerardo Mediavilla por acoso moral y a restituirle en sus funciones de jefe del Servicio de Relaciones Exteriores. En el dictamen de esta instancia judicial, al que tuvo acceso Europa Press, se establece que el supuesto acoso laboral queda confirmado, aunque la cantidad indemnizatoria que el IMD debe pagar a este trabajador en concepto de daños morales se rebaja de los 18.030,36 euros iniciales (3 millones de pesetas) a sólo 6.010 euros (1 millón de pesetas). Esta reducción de la cantidad que el Instituto, dependiente del Ayuntamiento de Madrid, debe pagar a Mediavilla será recurrida por el demandante ante el Tribunal Supremo con un recurso de casación. ADMINISTRADOR DE PANCARTAS El fallo del Juzgado de lo Social número 30 de Madrid, dictado a mediados de marzo pasado, consideraba probado que el demandante había estado sometido a una situación de acoso moral, también denominado 'mobbing'. En concreto, como jefe del Servicio de Relaciones Externas del Instituto, Mediavilla se ocupaba de la gestión, dirección y coordinación de las competencias de prensa, relaciones públicas, publicaciones, comunicación interna y publicidad. Sin embargo, según consta en la sentencia judicial, pocos días después del nombramiento de Mercedes Martín Aceña como directora gerente (1 de julio de 2000), ésta creó una nueva Sección de Comunicación y Relaciones Institucionales que se encargaría de las labores antes encomendadas a Mediavilla. Posteriormente, el 12 de marzo de 2001, se le trasladó al cuarto utilizado de las fotocopias, de 2 por 3 metros de dimensión, sin ordenador, sin teléfono, sin ventanas ni armarios, sólo con una mesa y una cajonera sin ningún tipo de trabajo. Para enero de 2002, Mediavilla había sido trasladado a la recepción, en una mesa con posición a la pared y ompartiendo espacio junto con las dos recepcionistas.
Europa Press |