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( I )
No acabo de comprender la referencia constante al Síndrome de Estress Post-traumático como síntoma de acoso moral, que no dudo se de en muchas ocasiones, pero me parece que el acoso moral no se produce a partir de un hecho que por su impacto en la persona deriva en una situación de estress. Más bien al contrario, el acoso moral se construye a partir de una sucesión de sutilezas que minan a la víctima hasta destruirla, no suelen producirse hechos relevantes, de ahí su dificultad de demostrarlo ante los tribunales. Por eso pienso que la denominación de Síndrome de Coacción Continuada se ajusta más a las situaciones de acoso moral, pues se trata de crear un clima hostil y mantenerlo en el tiempo hasta conseguir la muerte laboral del acosado.
( II )
Tengo la impresión de que el tema del acoso moral se tiende a interpretar en términos de "personalidades", el recurso es cómodo porque partimos con la ventaja de que el acosador ya tiene la etiqueta de personalidad patológica. Esta figura suele ser alguien del entorno de la víctima, el encargado, el jefe de sección, el compañero. Alguien tan próximo que te hace la vida un yogur cotidianamente.
Pero hay otro nivel en el que se difuminan las "personalidades" y empieza a actuar la organización, y el acoso se instaura como práctica eficaz para una oculta selección de personal inmoral, ilegal y destructiva, o como una herramienta para desestabilizar determinadas situaciones (crear un determinado clima laboral, intereses políticos y/o sindicales, liderazgos, grupos críticos, roles profesionales, etc.) Me parece interesante el estudio del acoso moral laboral desde la organización, desde las relaciones laborales, desde la política de recursos humanos.
(III)
Hay reticencia a usar el término víctima y se suele preferir el de afectado. Creo que con ello se pretende evitar cualquier asociación a la resignación victimista. No creo que que sea el término lo que define una posición sobre el tema. Pretendo salir de mi duda a golpe de Larousse y entro en más, la misma palabra se equipara a presa o sacrificio. Aparece también el victimario como el asesino, aunque no la victimología como disciplina, pues sus orígenes los encontramos en la década del '70. Y precisamente surge como reacción a un sistema penal que centraba su intervención en el autor ignorando por completo a la víctima.
Seguimos sin encontrar una definición de víctima que no admita matices y puntos de vista diferentes. Desde Mendelson (víctima es todo aquel que sufre) hasta los autores que hablan de la pareja criminal, ese tandem víctima-verdugo que comparte hasta la responsabilidad de la situción.
Pero... existen las víctimas?
(IV)
Los procesos de victimización son un aspecto a tener en cuenta en las situaciones de acoso moral, especialmente cuando se dilatan en el tiempo. Creo que el acoso moral, al ser una práctica continuada, profundiza en cada uno de los procesos de victimización :
Victimización primaria: La consecuencia inmediata de una situación, la lesión directa de la persona.
Victimización secundaria: Es la que surge a partir de las reacciones de las personas próximas a la víctima, así como de su paso por las diferentes instancias de control ( comisaría, juzgado, inspección).
Victimización terciaria: La que se dirige contra la comunidad, el ordenamiento jurídico o el estado. También se refiere a la persona que se autodefine como víctima y modifica sus hábitos de vida como consecuencia de la situación vivida.
Bingo!
( V )
Resulta curioso analizar las respuestas que las personas y organizaciones dan ante las situaciones de acoso moral. Son respuestas que tienen como objetivo no asumir el problema de manera colectiva, por lo tanto que siga la situación en los mismos términos que está:
La más inmediata es la privatización del conflicto. ("No quieras hacer de esto un problema de todos. Son cosas entre la empresa y tú.").
Muy usada también, y en la misma línea de la anterior excusa, es la que dan algunos Comités de Empresa, Juntas de Personal y Secciones Sindicales para mirar a otro lado, salvo que seas cliente cualificado ("Nosotros estamos para defender los intereses colectivos, y este es un problema individual. Además...Tú no estás afiliad@ verdad?").
Las situaciones de acoso moral suelen producirse por todos los frentes posibles (personal, profesional, sindical...) de manera que se produzca un único efecto: el aniquilamiento laboral de la persona acosada. Por tanto la primera estrategia a desmontar es precisamente la idea global. ("Estás mezclando las cosas, no tiene nada que ver una cosa con otra..."). En el acoso moral nada es casual, todo es causal.
Si la cosa es tan clara que alguien tiene que decir algo, no faltará quien te recomiende que te resignes ( "No te hagas mala sangre.., no te lo tomes así..., haz como que no va contigo...") pero tú aguanta, y sobre todo: calla. Minimizar, justificar, ignorar, culpabilizar, ridiculizar.... el abanico de excusas es tan ámplio como la voluntad de evadir responsabilidades.
En definitiva, todas las excusas tienen como justificación el "sacrificio" de uno para mantener el "bien" colectivo. Engañosa trampa que describió Brech en sus poemas.
Una última recomendación (igual es manía mía, pero ahí va): Desconfía de l@s compañer@s que te quiere ayudar haciendo de abogado del diablo, bastantes abogados tiene ya, como para que además se le apunten voluntari@s.
( VI )
De cómo reconvertir un proceso destructivo en un factor de enriquecimiento personal.
Las personas que sufrimos procesos de acoso moral desarrollamos (por instinto de autodefensa) una actitud de recelo y desconfianza en nuestro entorno. No hay que olvidar que hemos sufrido multitud de golpes (morales que duelen más que los otros, y lo dice quien ha probado de los dos) de personas próximas, muchas de ellas aparentemente amigas. Esa experiencia no puede ni debe justificar que nos tratemos con violencia entre nosotros. Sería como justificar los daños colaterales del fuego amigo (qué juego tan perverso de palabras no?). Me da vergüenza hasta escribirlo.
Cuando consigues ver el bosque de la estrategia de acoso por encima de los tupidos árboles y espinosos matorrales que adornan tu vida laboral cotidiana, es el momento de resituarse y afrontar la situación en mejores condiciones. No hay tratamientos-varita mágica, somos nosotros quienes tenemos que romper una dinámica perversa en la que llevamos la peor parte.
Según los expertos uno de los primeros síntomas de acoso es la ruptura de los canales de comunicación, por tanto debemos aplicarnos especialmente en conocer las claves de la comunicación, en descodificar y desenmascarar el lenguaje perverso, que no suele ser oral ni escrito. Tenemos que aprender a comunicarnos mejor. Necesitamos aprender técnicas de defensa personal psicológica como quien aprende a esquivar puñetazos y patadas, no para contratacar sino para demostrar al agresor que pierde el tiempo, y acto seguido tender otro puente alternativo, otra vía de comunicación, de posible solución. Esa segunda parte creo que nos falla.
Si conseguimos detener el proceso de acoso que nos atenaza, habremos ganado la primera y fundamental batalla por el derecho al trabajo sin perder la dignidad. Un paso más hacia un nuevo modelo de relaciones laborales, sociales, humanas.
Bueno, este último párrafo ha salido como para una octavilla o para la carta a los reyes.
Diciembre de 2001
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