Me
dices
que
la poesía,
sin
la metáfora
no es
nada,
que
mostremos
mundos
que
no existen
y
que
los
tapemos
con
bellas
palabras,
que
contemos
algo
sin
fondo,
pero
que
impresione,
que
nos
llegue
hondo.
Que
hagamos
bellos
versos,
que
tiñamos
nuestros
sentimientos,
de
cielos
e infiernos,
de dioses
y monstruos.
Me
dices:
"
qué
importa
que
no se
entienda",
"tú
complícalo
y así
creerán
que
vale
la pena".
Crea
tu propio
mundo
y haz
que
los
demás
en él
se metan,
invéntate
paranoias
y es
cuando
te tendrán
en cuenta.
Cuéntales
tu confusión,
tu dolor,
cuéntales
tus
desengaños,
lo que
no te
ocurrió,
cuéntales
mentiras
que
acaben
en amor,
invéntate
historias
de tristezas,
que
vean
que
no están
solos,
que
cuando
estén
tristes,
puedan
leer
unas
líneas
de consolación.
Me
dices
que
el lector
tiene
que
participar
con
el autor,
tiene
que
sentirse
parte
de la
historia,
no
le cuentes
el final,
que
no quieren
oír
la conclusión.
Quieren
crear
su trama
a medida
que
avanzan,
quieren
pensar
por
ellos
mismos,
sin
enseñanzas.
Me
dices
que
no cree
versos
que
aclaren,
que
enseñen
a ser
más
feliz,
a
intentar
reír
y vivir,
que
no quieren
eso,
que
quieren
tristeza,
llanto,
confusión,
que
quieren
un mundo
de dolor.
Que
no quieren
cambiar,
que
si piensan
por
sí
mismos,
quién
les
va a
escuchar,
que
no quieren
que
les
ilumines,
que
quieren
verte
llorar,
quieren
verte
rogar,
así
ante
ellos
pareces
menos
y ellos
más.
Me
dices
que
la poesía
tiene
que
ser
eso,
un
instrumento
para
desahogarnos,
donde
la alegría
está
prohibida,
que
sirve
para
ver
qué
perdimos
y a
quien
odiamos,
no
para
mostrar
lo que
tenemos,
o
para
decir
gracias
por
el cariño
que
nos
han
dado.
Que
sirve
para
echar
la culpa
a quien
amamos,
porque
nos
hace
sufrir,
porque
les
maldecimos
por
ser
así,
no
es para
mostrar
que
no les
comprendemos,
para
decir
que
también
nos
equivocamos,
que
a veces
sólo
nos
acordamos
de lo
malo.
Me
dices
que
sirve
para
pasear
por
nuestro
valle
de lágrimas,
haciéndonos
mártires
porque
nadie
nos
ama,
porque
todo
nos
sale
mal,
porque
recordamos
cosas
que
nunca
sucederán.
Tenemos
que
escribir
todo
esto,
así
parece
que
tenemos
mundo
interior,
que
nos
han
hecho
daño,
que
tenemos
roto
el corazón.
Indaga
en tu
pasado
y escarba
en tus
heridas,
intenta
no olvidar
tus
gritos
y conviértelos
en tinta.
Tal
vez
lo que
dices
sea
verdad,
al
fin
y al
cabo
la poesía,
sólo
muestra
lo que
tenemos
en nuestro
interior,
pero
no olvides
que
tú
eliges,
tú
eliges
sobre
lo que
quieres
escribir,
sobre
si te
hace
o no
más
feliz.
Alfredo
Cuervo
Barrero